"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer."
sábado, 7 de diciembre de 2013
C'est peut-être ça, être vivant: traquer des instants qui meurent.
"Je suis toujours fascinée par l'abnégation avec laquelle nous autres humains sommes capables de consacrer une grande énergie à la quête du rien et au brassage de pensées inutiles et absurdes."
.
Vivir con mucha intensidad es increíble cuando estás en lo más alto, porque no te basta con sentirte feliz sino que te sientes la persona más feliz del mundo. El problema de la intensidad viene cuando das la vuelta a ese sentimiento, cuando no te sientes bien quiero decir. Cuando hacer una montaña de un grano de arena también sirve en las cosas malas. Supongo que son las consecuencias de haber sido tan feliz.
Dan de comer pero no alimentan.
Es como tropezarse con una piedra cuando estás al final de una cuesta casi interminable. Lo de abrir los ojos digo. O como trabajar mucho en algo y que luego te lo rompan en la cara. Las ilusiones son eso que nos da de comer pero no alimenta. Nos hacen creer que somos felices, o que pronto podemos serlo, cuando todavía estamos bastante lejos.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Cuando nos toque a nosotros ya no quedará nadie que pueda ayudarnos.
Tú que solías expresar tanto con una mirada ahora usas lentillas para cambiar el color de tus ojos.
O tú, que te preocupas más por unas zapatillas de marca que por los abusos que se esconden tras ellas.
¿Qué está pasando? Si ahora se valora más ir bien vestido que tener el corazón en su sitio.
Que ves un parado con dos hijos pidiendo en la calle, miras hacia arriba y no pasa nada. Que presencias un suicidio provocado por una orden de desahucio y ningún medio de comunicación se molesta en informar de tal catástrofe, no pasa nada, tú sigues caminando. Te enteras de que que una prestigiosa marca atenta contra los derechos de sus trabajadores y la semana siguiente compras algunos de sus productos ya que "es ley de vida". Y ya lo decía Martin Niemöller hace poco más de medio siglo, cuando las desgracias son ajenas miramos hacia otro lado y cuando nos toque a nosotros ya no quedará nadie que pueda ayudarnos.
O tú, que te preocupas más por unas zapatillas de marca que por los abusos que se esconden tras ellas.
¿Qué está pasando? Si ahora se valora más ir bien vestido que tener el corazón en su sitio.
Que ves un parado con dos hijos pidiendo en la calle, miras hacia arriba y no pasa nada. Que presencias un suicidio provocado por una orden de desahucio y ningún medio de comunicación se molesta en informar de tal catástrofe, no pasa nada, tú sigues caminando. Te enteras de que que una prestigiosa marca atenta contra los derechos de sus trabajadores y la semana siguiente compras algunos de sus productos ya que "es ley de vida". Y ya lo decía Martin Niemöller hace poco más de medio siglo, cuando las desgracias son ajenas miramos hacia otro lado y cuando nos toque a nosotros ya no quedará nadie que pueda ayudarnos.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Sentir que tenemos mucho que dar pero nadie a quién dárselo
Ahora es cuando pensáis cómo podía haber sido vuestra vida de no haber rechazado ciertas proposiciones o no haberos guiado por el impulso momentáneo. Pequeños detalles alineados unos detrás de otros nos han ido formando día a día.
El caso es que, posiblemente influida por la situación meteorológica o por el día en la semana en el que estamos (los domingos y yo nunca hemos tenido mucha afinidad), me he levantado pensando lo diferente que podría estar siendo mi vida. Todas las decisiones que he tomado a lo largo de ella me han llevado a estar donde estoy ahora. He retrocedido mentalmente a cada una de ellas y las he cambiado. He visualizado el cambio y lo peor, es que me ha gustado más. Igual por eso recurrimos a la imaginación, porque somos incapaces de aceptar la realidad y vernos solos. Después de mucho reflexionar me he dado cuenta de que estaba idealizando la vida que podía haber tenido, y que en realidad no cambiaría ninguna decisión, porque soy lo que soy por lo que he vivido.
Quizás por esa costumbre inconsciente que tenemos los seres humanos de buscar culpables, he echado la culpa al frío. El sentirnos desamparados aumenta nuestro deseo de compartir el día a día con alguien. Pero no nos engañemos, sentirnos solos nos hace vulnerables y sentirnos vulnerables hace que busquemos cualquier cosa que termine con ese sentimiento destructivo. Y es ahí cuando cometemos el error de buscar la felicidad fuera de uno mismo solo porque sentimos que tenemos mucho que dar pero nadie a quién dárselo.
.
El caso es que, posiblemente influida por la situación meteorológica o por el día en la semana en el que estamos (los domingos y yo nunca hemos tenido mucha afinidad), me he levantado pensando lo diferente que podría estar siendo mi vida. Todas las decisiones que he tomado a lo largo de ella me han llevado a estar donde estoy ahora. He retrocedido mentalmente a cada una de ellas y las he cambiado. He visualizado el cambio y lo peor, es que me ha gustado más. Igual por eso recurrimos a la imaginación, porque somos incapaces de aceptar la realidad y vernos solos. Después de mucho reflexionar me he dado cuenta de que estaba idealizando la vida que podía haber tenido, y que en realidad no cambiaría ninguna decisión, porque soy lo que soy por lo que he vivido.
Quizás por esa costumbre inconsciente que tenemos los seres humanos de buscar culpables, he echado la culpa al frío. El sentirnos desamparados aumenta nuestro deseo de compartir el día a día con alguien. Pero no nos engañemos, sentirnos solos nos hace vulnerables y sentirnos vulnerables hace que busquemos cualquier cosa que termine con ese sentimiento destructivo. Y es ahí cuando cometemos el error de buscar la felicidad fuera de uno mismo solo porque sentimos que tenemos mucho que dar pero nadie a quién dárselo.
.
In-necesario.
“El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas formas y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta?"
miércoles, 23 de octubre de 2013
¡No saber adónde vamos, ni de dónde venimos!
Sin palabras, Rubén Darío, nada podría explicarlo mejor:
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
martes, 22 de octubre de 2013
Las oportunidades nunca se pierden. Si no las aprovechas tú, las aprovecha otro.
Yo que pensaba que aún seguías en busca de una musa que consiguiese inspirarte. Yo que creía que no te encontrabas, que anhelabas algo o alguien que te hiciese sentir, que necesitabas intensidad para convencerte de que la vida valía la pena. Pensaba, que como yo, pedías a gritos esperanza y abrazos con sentimiento. Miradas transparentes y esa belleza que va mucho más allá del aspecto exterior. Pensé, creí, sentí, intuí, pero ya ves, me equivoqué. Tienes musa y crees tenerlo todo así, pues no hay mayor satisfacción que encontrar a alguien que te hace sentir especial solo con una mirada.
Hay trenes que solo pasan una vez y yo lo perdí mientras me decidía a cogerlo. Lástima no haberme dado cuenta del valor que había dentro de ti.
lunes, 21 de octubre de 2013
Lo aparentemente insignificante.
Escribes mientras intentas buscar un sentido a esto del vivir. Escribes para creértelo, para autoconvencerte de que la felicidad está dentro de nosotros. Posiblemente escribas para ti tras haber aceptado que tus palabras nunca llegarán a generaciones futuras. Que nadie se emocionará con tus versos y que ese blog nunca será el líder en visitas.
Y yo, consciente de que nunca llegarás a leer esto, tengo la necesidad de decirte que tus frases han recargado mi esperanza. Que espero impaciente nuevas actualizaciones mientras decido retomarme donde me dejé.
Por el pequeño gran empujón, gracias, aunque nunca te lleguen.
Y yo, consciente de que nunca llegarás a leer esto, tengo la necesidad de decirte que tus frases han recargado mi esperanza. Que espero impaciente nuevas actualizaciones mientras decido retomarme donde me dejé.
Por el pequeño gran empujón, gracias, aunque nunca te lleguen.
La infinidad no es opcional.
En los tiempos que corren, prometer amor se ha convertido en algo ordinario, nada fuera de lo común. ¿Cómo puede alguien garantizar que dentro de veinte años va a seguir queriendo a esa persona tal y como en este mismo instante? Es sin duda, un gran error prometer algo que no está a nuestro alcance. ¿O es que alguien ha decidido de quién enamorarse? Pueden juzgarme de negativa, o incluso de reprimida pero los siempres no existen. Todo, absolutamente todo tiene un final y es recomendable tener constancia de ello. Por muy bella que sea la flor termina muriendo. Por muy rico que esté el pastel existe un último trozo. Y por muy grande que sea la llama del amor, se termina apagando. No se castiguen porque una relación acabase, o por perder a una amistad, constituyen aspectos inevitables de esta vida. Y bien, prometan que no les olvidarán, agradézcanles todos los momentos vividos pero no más falsas ilusiones, la infinidad no es opcional.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)