sábado, 29 de noviembre de 2014

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías.


Da igual si la botella está medio llena o medio vacía, un día se acabará y la echaremos de menos. Tendremos sed de algo que tuvimos un tiempo y no nos ayudó a quitarla.
Qué sed da una pérdida. Y qué bien se nos da idealizarla. Casi tan mal como recordar sin nostalgia.

Puede ser que el problema no sea la botella. Sino que antes, por lo menos teníamos qué beber.
Y ahora no sabemos qué hacer para rehuir de la soledad. Porque lo de estar solos, nunca se nos ha dado bien. Quién lo diría verdad, con esa forma nuestra de cuidar la compañía. Nunca supimos demostrarlo, y ahora no podemos olvidarlo.

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías. Que si te hacía enfadar era por reconciliarnos. Y cuando te tiraba, era para caernos juntos. Y despertar, quién sabe cuándo, un poquito más felices.
Nos encantaba jugar. Y tanto fuego acabó quemando.


El alcohol es malo. Pero está noche gana la sed.

Tequila con hielo, por favor.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Infinito retorno.

Empezamos con la confianza de quien cree que esa vez las cosas van a ser diferentes. Nos caímos y lo aceptamos como quien cree que las caídas son retos para hacernos más fuertes. Nos levantamos con la esperanza de un tiempo mejor. Continuamos caminando. Incluso nos reímos.

Entonces,
volvimos a caer.

Estábamos a un paso de gritar que esta vez sí había sido diferente. Que la felicidad era una opción y la habíamos escogido. Que nuestro pozo si tenía fondo. Y vaya que si habíamos salido. O eso creíamos.
Simples espejismos que nos permitieron saborear la ilusión por vivir.


Infinito retorno.

Solo que
la esperanza
cada vez es un poco menor.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Está nublado.

Qué consejo te voy a dar sobre compartir la vida con una persona
si ya me asusta compartirla conmigo.
Qué impulso te voy a dar
cuando a veces creo que es más valiente tirarse al vacío.
Y que esa sea la única vez que te vean caer.

Que yo no sé nada sobre la transparencia cuando las cosas van mal.
Y tú,
lo sabes todo.. Y lo haces tan bien.

Que hasta te envidio.
Pero solo un poco.
Aunque no sepa la magnitud que supone ese poco.
Ni sus consecuencias.

No me lo tengas en cuenta,
ha sido un mal día.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Echar de menos sirve para valorar la compañía.
El exceso de presencia de una persona en nuestra vida provoca su infravaloración.
Lejos,
valemos más.
Y dolemos menos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Paz sin subvención.

Qué hay que hacer para que las cosas salgan bien.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.

No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.

Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.

El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.

domingo, 26 de octubre de 2014

.

Tengo una larga lista con las cosas que no hice por dejar que pasasen solas.
Y tú eras la primera palabra.

domingo, 12 de octubre de 2014

No es el domingo. Ni Andrés sonando en la habitación. Ni los poemas tristes de Salem. Ni el cuenco de palomitas. Ni la manta en las piernas. Ni el cenicero lleno de colillas. Ni el bolígrafo que se ha quedado sin tinta de tanto escribirte. Ni las nubes. Ni la lluvia. Ni la niña gritando en la calle. Ni el padre malcriándola. Ni el chico de las rosas. Ni la chica que le abraza. Ni la resaca. Ni los clínex. Ni la película.

No es por ti. 

Es sin ti.

martes, 23 de septiembre de 2014

Arte o amarte

No nos damos cuenta de que podíamos querer a alguien hasta que ese alguien quiere a otra. No te confundas, no te quiero. Solo digo que he necesitado verte sujetando otras manos y besando otros labios para acordarme de ti. Como sucede en estos casos, me he imaginado qué hubiese pasado si hace un tiempo hubiese dado el paso que no me atreví, por miedo. No sé exactamente a qué. Puede que a no estar a la altura, a defraudarte o a no saber querer, porque yo de eso no tengo ni idea, y tampoco se han molestado en enseñarme ni yo en aprender. Miedo de no poder mostrarme como soy, de buscar libertad en otros brazos y encontrarme con unas alas que van perdiendo fuerza.

Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel  a cualquier boda por interés.

Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.

domingo, 21 de septiembre de 2014

A 31 de agosto.

No quedan días de verano, cantas.

Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.

domingo, 7 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nos vemos pronto.

Es mentira que quien te quiere te busca.
Y lo es también que quien te busca, 
te quiere.
Quien te busca quiere algo de ti.
Y quien te quiere.. 
simplemente te quiere. 

Pero no vengo a hablarte de utopías ni leyendas sobre el amor. Ya sabes que eso ya no me gusta, que me cambié de estación. Sigo enamorada de los trenes pero me he prohibido algunos destinos. Por si al llegar, me daba por echar raíces y olvidarme de la felicidad que me invadía al sentirme libre.

Hoy he decidido escribirte para decirte que tenías razón. Que en mi mundo feliz, como tú solías llamarlo, también existe el desaliento y la esperanza está de baja. Debería haberte creído cuando me dijiste que las apariencias engañan y que solo hacen falta tres letras para que los amigos se conviertan en enemigos. Solo tres letras y mucho valor para decirles que se acabó.

Y resulta, que mi mundo ha decidido ir delante de vacío y olvidarse de feliz. Quizá no sea suficiente con dejar la puerta abierta y haga falta salir e invitar a entrar a todo aquel que quiera hacer de esto un lugar mejor. 



Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste. 



lunes, 18 de agosto de 2014

Ocurrencias.

No quiero ser antifaz, disfraz y fracasar.
No quiero ser un número del que nadie se acordará.

Y dime,
en trescientos años,
¿qué pasará?

¿Cómo de inevitable es el olvido?
¿Cómo luchar contra él?

¿Cómo dejar huella y conseguir que esta vida,
nuestra vida,
no sea efímera?

No me mires así, que no estoy loca,
sé que alguna solución habrá.

Algo se me ocurrirá.

viernes, 8 de agosto de 2014

Dejarse no llevar.

A veces se agradece la ayuda que proporciona ir a favor de la marea.
Y te puede sonar bien ir a contracorriente.
Pero no sé hasta qué punto merece la pena.

Que la poesía pague los destrozos, que diría Escandar.



Ella será la responsable,
pero los destrozos siguen siendo míos.

domingo, 3 de agosto de 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

Perderse y encontrarse en el mismo verso.

Hace tiempo que camino sin rumbo. 
Que he dejado de vivir para empezar a sobrevivir. 
Y no se me da mal. 
Pero no es lo mismo. 

He dejado de preocuparme por disfrutar 
y me he centrado en avanzar, 
aunque muchas veces me he visto estancada. 

Me he olvidado de las cosas bonitas, 
de las margaritas, 
de los versos por todas partes 
y de todas esas palabras con las que disfrutaba 
llenando hojas y hojas en noches de insomnio. 

Solía afirmar que si algún día dejase de escribir,
moriría. 
Por eso llevo tanto tiempo sobreviviendo. 

Y también por eso, 
creo que es el momento 
de dejar de hacerlo. 

Que vuelva la vida. 

                                        Me voy.                                                 
                                                                                        Me pierdo.


Con el fin de encontrarme.




domingo, 6 de julio de 2014

Al pájaro enjaulado no le sirve de nada tener alas.

No sabía lo que sentía porque nunca me lo había preguntado.
Pero hoy,
cuando he visto el brillo de tus ojos inquietos mientras formulaban la pregunta,
lo he tenido claro.
No puedo prometer amor porque no depende de mí,
no quiero decir te quieros huecos en significado
ni hacer promesas en vano.
No quiero ataduras ni personas que condicionen mis decisiones.
Y si quererte,
o intentarlo,
conlleva fingir emociones y seguirnos el juego con mentiras,
lo siento,
no quiero.

martes, 17 de junio de 2014

La culpa es de la luna.

Es media noche y escribo para no pensar.

No pensar
que la incertidumbre me produce insomnio.
Que mis ganas de irme son enormes,
y el miedo a hacerlo también.

No pensar
que no tengo a quién pensar
porque he subido el listón
más alto de lo que tú prometiste subirme a ver la luna.

Lo he subido ahí,
para que no llegues,
para que no lleguen.

Para que esta vez
la excusa no sea mi miedo a verme atrapada.

Para creer,
efímeramente,
que esta soledad
no la he elegido yo.

(Aclaración: Cualquier rayo de sol visible anula todas y cada una de las letras que componen tal desastre provocado por la luna llena y mi sensibilidad ante la misma.)

sábado, 14 de junio de 2014

A otra cosa, mariposa.

No me importa si ya no escribes para mí.
O si nunca lo hiciste. 

No me importa que hayas borrado mi número 
y no hayas tenido ganas de recuperarlo. 

Tampoco me importa que no pienses en mí 
cuando suena nuestra canción. 
O si para ti nunca fue nuestra.

No me importa que no vayamos a hacer ese viaje. 
Que no vayamos a ese concierto. 
Que no tomes mi mano por debajo de la mesa. 
Que no te devanes los sesos pensando qué escribirme
en una postal injustificada 
ni en cuáles serán mis flores favoritas. 

Ignoro si alguna vez piensas en mí.
Pero tampoco me importa.

sábado, 7 de junio de 2014

Vete antes de que amanezca.

Ven, que quiero oírte cantar una de tus canciones.
Que quiero verte sonreír en cada acorde.
Que quiero que bailes conmigo esta noche.

Ven y tráete dos cervezas y un mechero,
que mis vicios te echan de menos.

No te olvides de tu cuaderno de tapas azules lleno de tachones
en el que escribes cuando en tu cielo no hay nubes
o cuando está lleno de nubarrones.
Y cuando llegues,
ábrelo por la página en la que escribiste
cómo me conociste.
Ábrelo y recítalo,
pero omite la parte en la que dices
que me quieres.

Ven con ropa
pero dispuesto a quitártela.
Con sed
de algo más que una botella
pero que no tenga nada que ver con amor.

Ven cuando quieras, pero vete antes de que amanezca.
Que yo no quiero despertarme y sentir el vértigo de un te quiero.
Que mi futuro lo quiero planear sola,
sin condiciones
y con las alas bien abiertas.

No te rías cuando te diga que no quiero morir de amor,
que yo,
si algún día me muero,
será de felicidad.

Ven, y vete antes de que amanezca,
que hoy te espero
pero mañana te des-espero.

Con un guión que separa des de espero y anula la espera del día anterior.
Con un guión que desconfirma cualquier malentendido
en el que los sentimientos se hacen hueco entre dos personas que lo pasan bien.
Con un guión entre tú y yo que no permitirá de esto un nosotros.

Que yo lo tengo claro,
el único amor de mi vida es mi vida.


lunes, 2 de junio de 2014

Las pequeñas cosas son las más grandes.

Con frecuencia atribuimos la palabra felicidad a lo que no tenemos.
Un hermano con quien poder desconectar.
Una mascota a la que cuidar.
Una pareja idealizada.
Una abuela a la que volver a abrazar.
Un hijo que no vendrá.
Un mensaje que no recibirás.
Un teléfono que no sonará.

Nos atormentamos mientras nos preguntamos qué hemos hecho mal.
Por qué ellos sí y yo no.
Por qué yo sí y ellos no.

Pero
hoy me he dado cuenta de que la felicidad es esto.
Sonreír sin motivo,
emocionarse con canciones,
una tarde con viejos amigos,
un libro dedicado,
el cigarro antes de dormir,
una carta recibida,
un examen aprobado.

Felicidad es todo lo que pasa a nuestro al rededor
y que,
sin darnos cuenta,
hace que la vida valga la pena.

Hoy no necesito verme reflejada en los ojos de nadie
y ya no busco el aplauso ajeno en cada acción.
Hoy me da igual vuestra opinión
y lo digo muy orgullosa,
soy feliz.

jueves, 22 de mayo de 2014

Preguntas que añoran respuestas.

Ellas, las respuestas, no pueden existir si ella no lo hace.
Son la segunda parte de una pregunta.

Sin embargo ella,
la pregunta,
no os necesita a vosotras para cobrar vida.

Ella es independiente,
libre,
misteriosa,
a veces inoportuna,
a veces esperada,
a veces odiada.

Ella sale de casa cuando quiere,
sin pedir permiso ni compañía.
No busca complacer ni que la sigan.
No sé si busca la verdad o escabullirse de ella.
Ni si quiera sé cuando espera respuesta.

Es cierto que ella es completa sin vosotras,
pero se hace notar para encontraros.
Necesita teneros cerca para saber quién es.

No penséis que no le hacéis falta,
se vuelve como loca si las cosas no le cuadran.

Es orgullosa,
no os lo dirá nunca,
pero os necesita.

martes, 20 de mayo de 2014

ATERRIZAR


Aterrizar es darse cuenta de que allí,
en lo más alto,
donde se estaba tan a gusto,
no existe.
Es aceptar que somos humanos
y que hemos dejado a la imaginación,
apoderarse de nosotros.
Hasta el punto de creernos eternos.
Por eso,
cuando caes en picado,
tocar suelo duele.
Y yo, ya no me creo que alcanzar
tanta altura,
fuese real.
Me pregunto si ha sido un sueño.
Y no sé qué preferiría,
saber que te he perdido para siempre
o aceptar que lo que vivimos nunca existió.

viernes, 16 de mayo de 2014

De mí a mí.

¿Sabes qué pasa con la tristeza? Que cuando consigues ignorarla se va.
Un día te levantas y por alguna razón, se te olvida darle de desayunar.
Cuando te hace preguntas estás tan entretenida en tus cosas que no pierdes tiempo en contestar.
Te dice que estás sola y decides planificar una nueva cita,
y cuando te lo vuelve a decir le dices, sí, lo estoy, y qué.

 Yo sé que te duele pero finges muy bien.
 Y menos mal,
 porque ella se ha ido y tus ojos han vuelto a brillar.

Aunque sigas envidiando la vida de los demás
y pensando que la suerte
no tiene ganas de verte,
te diré que no podías haber tenido más.

¿Acaso no es la vida la mayor fortuna?
Te ríes y me das la razón.
Claro que sí, soy una inconformista
-piensas-
tengo lo más valioso, y aún pido más.

Y la vida es esto.
Subir y bajar.
Perder, pero también ganar.
Llorar de pena o de alegría.
Reír. Gritar.
Y que se te acabe la voz.

La vida es conseguir el papel principal.
El secundario.
O quedarse sin actuar.

El yin y el yang.

Pero lo más importante de todo,
es mirar hacia dentro
y susurrar con calma que todo va a ir bien. 

miércoles, 30 de abril de 2014

Yo primera. Y tú después.

No sé nada de esas tardes de sofá  en la que empiezas una película.. y el final me lo cuentas tú. De noches en una cama que no sea la mía. De canciones que te recuerdan algo que aún no se ha apagado. De libros con idílicas historias de amor, nunca los termino.
No he sentido calor en invierno ni he contemplado flores en otoño. Pero he visto nevar en primavera y me he congelado en verano. 
No te has lanzado al mar sin ropa ni yo te he observado desde la orilla. No me has dedicado Amo tanto la vida de Ismael, ni yo me he emocionado mientras lo hacías. No he despertado acompañada ni hemos visto amanecer en mitad de la playa. No hemos tenido tardes de cerveza, cigarro y cuenta tú primero. 
No tengo tus buenos días y ya me imagino tus buenas noches. Te las estoy pidiendo.
Tú primero. Y yo después.

viernes, 25 de abril de 2014

Confundí el norte y el sur.

He hecho cosas que nunca pensé que haría,
he visto lugares a los que sin duda volvería.
He comido con las manos
y he creído en los Reyes Magos.
He bailado de noche con las olas
y he sabido lo que es estar sola.

También me he sentido invencible,
eterna e imparable,
y otras veces, tan frágil,
que no he podido ni pisar la calle.

He visto reír a los que más quiero
y llorado con la letra de algún bolero.
He escrito cartas que nunca entregué
y poemas que nunca te leeré.

He soñado lo que tantas veces he imaginado,
y he despertado para darme cuenta de que no estabas a mi lado.

He reído hasta quedarme sin voz,
he llorado en busca del amor.

He creído en los cuentos,
he abrazado momentos
y te he echado de menos.

Ahora solo te busco,
y la mejor excusa que puedo darme
tras no encontrarte,
es que busco en la tierra algo que conocí en las nubes.

lunes, 14 de abril de 2014

Hace tiempo que no nos conocemos.

Te echo de menos sin haberte tenido
y tengo recuerdos
de momentos
que nunca ocurrieron.

Pienso en ti como si existieses
y te espero como si fueses a llegar.

Ocupas dentro de mí un hueco tan grande
que hace inexplicable
que no nos hayamos conocido.

Soy capaz de hacer planes de futuro,
entiendo por futuro lo sucedido antes de una semana,
e incluso pensar en los inconvenientes.

Tengo tantas ganas de conocerte que siento
que ya lo he hecho
alguna vez
y espero con ansia el reencuentro.

Si tantos sentimientos son fruto de la imaginación,
la mía debió de sembrar en exceso.

domingo, 13 de abril de 2014

El día que dejó de esperar trenes.

Está sentada en un banco desgastado. Observa el día soleado, los pajarillos cantando, las palomas picoteando. Sonríe. Le gusta ver que todo marcha bien. Dentro de ella ya es otra cosa. Se enciende un cigarrillo.
La llegada del tren rompe el silencio con furia. Abre sus puertas. La primera en bajar es una joven que maneja con dificultad su maleta. Le brillan los ojos, es normal, él le espera. Después baja un grupo de adolescentes con ganas de divertirse e invadidos por la euforia que provoca escaparse de casa por unos días. Baja una pareja de ancianos, un hombre de negocios que mantiene una conversación telefónica, una madre con dos niños, un chico con grandes cascos y un padre que regresa a casa.
Desalojados todos los ocupantes, el tren se llena de nuevo. Risas y lágrimas adornan la estación.
Coge humo en un amago de contaminarse de tanta intensidad. Tras ser consciente de la ineficacia de su deseo lo echa: pues os contamináis vosotros.
La veo y sé que se siente un banco más: alguien que observa la vida que transcurre a su alrededor mientras deja que la suya se consuma. Alguien que ve llegar y partir trenes ajenos y revisa su billete convencida de que algún día llegará el suyo.
No puedo ver sus ojos pero sí lo que ve a través de ellos. En ese momento me doy cuenta de que la chica que sujeta un lápiz y un papel soy yo. Y como no me queda tabaco, decido levantarme y asumir que hay trenes que nunca pasarán.
Convencerme de que no espero nada de nadie y aceptar que nadie espera nada de mí.

domingo, 6 de abril de 2014

Revolución.

Nos prometieron una infancia de ensueño, y conocer el valor de la amistad.
Descubrimos que se podía estar en guerra sin tener armas
y eso que llamaron amigo jugaba en más de un bando.

En la adolescencia conoceríamos nuestro primer amor.
El de los paseos en el parque que terminaban en algún colchón.
Pero lo más parecido al amor fue la letra de esa canción
que por cierto, terminó en un contenedor.

Llamaron "otra cultura" a los millones de personas que mueren de hambre
en condiciones desfavorables.
Y primera potencia a lo que debieron llamar "causa de la desigualdad".

Nos hartamos de escuchar historias en las que una princesa necesitaba ser salvada por un príncipe
y se pasarían el resto de su vida comiendo lombrices.
Resultó que en la realidad no hubo príncipe,
y la princesa, que estaba lejos de serlo
(y qué bien hacía),
era más de beber de comer.

Nos animaron a correr con todas nuestras fuerzas.
Al final solo había un muro, y vaya golpe.

Luego se quejan de los jóvenes que buscan la felicidad o el olvido (¿o es lo mismo?) en porros,
de las mujeres maltratadas a las que nadie enseñó a quererse,
de los egoístas a los que no les marcaron límites,
de los ladrones que no recibieron una educación,
de los violentos a los que no enseñaron que eso estaba mal.

Hoy, leemos la letra pequeña y nos sale gritar revolución.

jueves, 27 de marzo de 2014

Amarilla

Camina mirándose los pies
porque piensa que el mundo le queda grande,
cuando es al revés.
Puede parecer frágil pero está llena de fortaleza.
A veces se siente sola, y aunque nunca lo diga,
yo sé que a veces lo dejaría todo porque acabase el día.

Tendríais que conocerla,
es capaz de que las flores florezcan en otoño
con tal de verla.
Las guerras no tendrían sentido si vieseis su sonrisa,
que hace salir al sol y bailar a la brisa.

Es de esas personas-milagro
que aparecen en tu vida como un rayo
y deseas que permanezcan
por lo menos, una vida.

Y estoy segura de que si hubiese una segunda,
o incluso una tercera,
buscaríamos la forma de encontrarnos.
Porque no necesito verla todos los días, ni todas las semanas,
para que cuando pase, nada haya cambiado.

Es como el árbol que echa raíces y permanece en el mismo sitio,
aunque el sol le queme,
la lluvia le moje
o la nieve lo enfríe.
Aunque ni ella ni yo somos de echar raíces
también nos gustan las excepciones.

Y supongo que esta es mi forma de darle las gracias.
Por aplaudirme cuando nadie lo hace,
por empujarme y animarme a ir a contracorriente
y sobretodo, por las veces en las que ella lo hace conmigo.

No creo en la eternidad,
ni en los siempres,
pero le prometo,
(aunque tampoco crea en las promesas)
que esto es lo más parecido a un para toda la vida,
y ella, a la hermana que siempre quise.


Tú, sí, que sé que lo leerás.

martes, 18 de marzo de 2014

Confesiones.

Un día escribo sobre la muerte. Otro sobre la vida. He empezado a escribir tantos relatos como los que he dejado sin acabar. Los domingos te echo de menos y los lunes de más. Firmo el divorcio con la dependencia emocional y soy feliz. A los dos días lo rompo. Decido pisar tierra pero soy inmune a la gravedad y fiel a las nubes.

Soy esa persona que podría empezar un maratón pero nunca acabarlo, porque la monotonía, lo lineal, me conduce a la desesperación. Igual es porque siempre la estoy esperando, a Felicidad, y ella no es mucho de repetir. Si no hay cambios deja de visitarme hasta que tenga algo nuevo que contarla.

A veces me dice que necesito estar sola y se va. Pero el caso, es que no estoy sola, porque llega Tristeza, que no le gusta ver a la gente desamparada y me hace compañía. Otras veces Ansiedad reclama atención y echa a Felicidad a patadas. Pelean entre ellas a ver quien aguanta más, pero Ansiedad siempre tiene ganas de quedarse y a Felicidad no le gusta discutir. Eso sí, me encanta cuando saca su mal genio y se niega a que la desalojen. Aunque al rato decida irse. 

Así que, no es porque sea cobarde, que lo soy, sino porque hoy me escaparía contigo pero mañana no tendría ganas de verte. 

viernes, 7 de marzo de 2014

(Re)conocer

Una vez oí que era mejor sentir dolor a no sentir nada.

Ahora que me pesan hasta los viernes,
que ya no pinto, ni bailo,
ni me paro mientras camino
porque siempre tengo prisa.

Ahora que no me escucho,
que no te escucho,
que me cansé de esperar.

Ahora que no me busco,
porque sé que ni yo puedo encontrarme.
Ya no contemplo las nubes,
ni trato de contar las estrellas.

Hace tiempo que me echo de menos,
que intento retroceder hasta el instante en que todo empezó a desvanecerse.
Ya no queda nada de lo que fui.

Ahora, que me levanto esperando la noche
y me acuesto con la intención de que pare el mundo.
No muevo mi timón porque el problema no es el rumbo,
soy yo.

Andar a contracorriente conlleva más esfuerzo.
Y menos reconocimiento.

Porque los "yo estoy contigo" tras las caídas
se han convertido en "te lo advertí".
Y la ilusión corrió tan fuerte que la perdí.

Ahora, cuando solo siento vacío,
pienso que la frase no tiene razón,
porque yo prefiero no sentir nada,
a sentir dolor.

viernes, 28 de febrero de 2014

Prioridades.

Es  frecuente que cuando televisan un partido de fútbol retrasen el resto de los programas. Es como si el mundo se detuviese. El paro, las preferentes, los desahucios, la crisis, ocupa un segundo lugar.
Y no solo eso. ¿A quién le importa que la mortalidad infantil en los países tercermundistas sea algo común? ¿Alguien ha pensado en la mirada de horror en las madres al ver a su hijo morir? La culpabilidad por no haberles podido darles nada mejor. Esa herida, que nosotros deberíamos llevar por dentro. La mayor parte de esas muertes se podían haber evitado.
Según datos extraídos del programa de Naciones Unidas para el desarrollo, el 20% de la población posee el 90% de la riqueza mundial. Conociendo las consecuencias, aunque muchos no quieren ser conscientes, se sigue fomentando que ese 90% continúe creciendo. 
Imagina por un momento que naces en un lugar de pobreza extrema. Tu madre muere en el parto como consecuencia de los escasos recursos sanitarios. Debido a la falta de higiene tu padre está infectado de VIH. Serán tus hermanas las que se harán cargo de ti. Tu hermano es reclutado como niño soldado y obligado a fusilar a personas que apreciaba. No puedes estudiar pero envidias a tu amiga que camina varios kilómetros diarios para poder ir a la escuela. El agua potable tampoco es accesible por lo que requiere un trabajo conseguirla. El machismo, la explotación, los abusos, son algo frecuente. 
Se trata de luchar por la igualdad y no contribuir a esta distribución tan poco equitativa.
No existen países desarrollados. Existen países que se aprovechan de otros para tener más. Y esto no es tener suerte, es no tener vergüenza. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Vértigo.

No es porque sea lunes
ni porque haga frío.

No es porque este invierno dure demasiado
y se me haya olvidado eso de sentir calor.

Es porque aún no sé si te gustará escribir.
Si compartirás mi afición a la lectura.

No sé si podrías pasarte horas contemplando el más insignificante detalle,
para llegar a comprender este sueño,
como diría Calderón.
O si te quedarás con lo esencial para perdonar las pequeñas cosas.

No sé si leerás a Salem
o disfrutarás con la música de autor.

Igual tú también sueñas con escapar de esta sociedad-consumo.
Puede que desde algún lugar del planeta estés luchando por cambiar el mundo.
Y que eres de esos, que aportan oxígeno,
porque dicen que a tu lado respiran mejor.

No sé si me estás buscando.
ni si quiera sé las letras que componen tu nombre.
Dónde vives o cuál es tu lugar natal.

Me da vértigo pensar que no te voy a encontrar
y me horroriza terminar en la inercia de aceptar lo que viene
por temor a no encontrar nada mejor.

sábado, 22 de febrero de 2014

Dejar huella.

Déjame entrar, como diría César Rodríguez.
Empezar por tu cabeza y terminar en tu corazón.

Que aparezca en tus versos
o sea esa frase que no pega con nada en una de tus canciones,
con nada excepto contigo.

Quiero ser tu motivo para que sonrías los domingos.
O el impulso que te haga volar.
El rayo de sol en tus días grises,
la sal, que de sabor a tu vida.

No quiero ser el poema olvidado al fondo de un cajón,
ni ese tren que nunca cogerás.

No quiero ser una frase a medias
o un libro que no pudiste acabar.

No quiero ser un noviembre dulce de Keanu Reeves
ni Neruda echándote de menos en una noche estrellada.
No quiero que desaparezcas.

Quiero que nos escapemos
en la misma bandada de pájaros silvestres.

Déjame entrar,
y después
deja que me quede.

jueves, 6 de febrero de 2014

Impulso

Puede que nunca me atreviese a volar
porque se rieron de mí cuando dije que podría hacerlo.
Yo misma rompí mis alas cuando me tomaron por loca.
Y a pesar de que estaba convencida de que lo lograría,
no lo intenté.
Me llamaron idealista
por creer en un mundo mejor.
Me juzgaron de utópica
por pensar que el bien predomina sobre el mal.
Ingenua pacifista,
por afirmar que la violencia da como resultado más violencia,
y la única vía posible para solucionar problemas
no tiene nada que ver con armas ni banderas.
Dejé de creer en Dios
y me dijeron que era normal que estuviese perdida,
que ya me daría cuenta.
Renuncié a comer carne,
y me llamaron inconsciente.
Afirmé que me gustaban las canciones de autor y la poesía,
vaya anticuada.
También me han dicho que no hay que tener prisa para madurar,
"que eso llega con el tiempo".
Pero yo les digo,
que en la vida no hay que esperar a que te lleguen las virtudes,
sino aprender a desarrollarlas.
Me he dado cuenta de que todas las críticas,
han acabado construyéndome unas nuevas alas.
Y hoy sí, quiero volar.
Porque aunque no lo creáis, se puede.




domingo, 2 de febrero de 2014

Un mes.

Ha pasado un mes y desde entonces,
los rayos de luz no han vuelto a iluminar como antes.
Los pájaros no cantan como lo hacían
y nosotros nos esforzamos por aparentar una normalidad que no existe.
La luna ha perdido parte de su brillo,
el que también ha decidido marcharse de nuestros ojos.
Hemos aprendido a esbozar sonrisas disfrazadas
y hemos escondido al dolor dentro de nosotros,
para que casi nadie lo aprecie.
Ha pasado un mes y el invierno es más frío que nunca.
Ha congelado mis lágrimas
y ojalá hubiese hecho lo mismo con mi corazón.
El primer mes del resto de mi vida sin ti.
Ha pasado un mes,
y yo, sigo sin creerme que no volveré a verte.

sábado, 1 de febrero de 2014

PERDONAR

Te quiero menos que ayer y más que mañana.
Y cuanto menos te quiero, más te perdono.
Cada vez pasas más tiempo en el olvido y menos en mi cabeza.
Ya no te echo de menos.
O sí.
Pero de otra forma.
Has dejado de ser un amargo diciembre para convertirte en un simple recuerdo,
tan pasajero que se me ha olvidado hasta tu forma de reír.
Y ya no trato de recordarla.
No me dueles. Qué ganas tenía de decirlo.
No, no me dueles. Nada de nada.
Pensé que nunca diría esto porque cuando te fuiste,
te llevaste la alegría, la ilusión, la esperanza.
Pero, ¿sabes?
Me quedó la fortaleza, que es lo que hoy me hace gritar:
¡YA NO ME HACES FALTA!

lunes, 27 de enero de 2014

Aunque tenga más defectos que virtudes.

Que me veas perder los nervios y conozcas mi infinidad de defectos.
Cuando me tiemblen las piernas y me sienta débil o cuando pierda el rumbo.
Todas esas veces en las que soy solo miedo.
En las que dejo que la vida tire de mí en vez de hacerlo yo por ella.
Quiero que me veas en mis peores momentos.
Cuando me domine la ansiedad y desee tirar la toalla.
O esas otras veces en las que mi constante idealización de lo que me rodea termina en frustración.
Que compruebes lo desesperante que puedo llegar a ser.
Que lo veas, y a pesar de todo,
te quedes.

viernes, 24 de enero de 2014

Cuidado con parpadear, podemos despertarnos.

Se suele decir que cuando quieres a alguien harías lo que fuese por su felicidad.
No digo que te quiera, digo que quiero que seas feliz y que compartas tu felicidad conmigo.
No quiero que busquemos razones juntos, porque no nos harían falta. Ni lugares donde escaparnos, porque da igual París o Venecia, si estás tú.
Cerrar los ojos y saber, y sentir, que ese es el mejor lugar, que esta es la mejor vida y tú, la mejor persona para compartirla.
Cerrar los ojos y no volver a abrirlos, por miedo a despertar.

jueves, 23 de enero de 2014

Para saciar la sed, primero hay que tenerla.

Woody Allen dice que para ser feliz en la vida, te tiene que gustar sufrir. 

Y es que, para ser feliz primero hay que saber lo que es sufrir. 
No sabríamos explicar la alegría si nunca hubiésemos sentido tristeza. 
Ninguna persona que no se haya sentido sola es capaz de valorar la compañía. 
El tiempo de espera va seguido del de corre con todas tus ganas y el te echo de menos termina en el te echo de más. 
Para saciar la sed, primero hay que tenerla. 
Y la vida no es encontrar algo que te quite la sed. 
La vida son las experiencias vividas hasta que lo encuentras. 
Todos los vasos tienen fondo y todas las manos terminan queriendo probar de otros vasos.

domingo, 19 de enero de 2014

.

Lo que pudo haber sido y no fue. Lo que podría estar siendo y nunca será.
Los corazones que dejan de latir. Los que acaban de empezar a hacerlo.
Lo que nos da la esperanza, o lo que nos la quita.
La plaga de mariposas en el estómago. Ahora extinguidas.
Los viernes por la noche y los domingos por la tarde.
El primer cigarro y los miles que le siguen.
Una vida para crearnos cuando solo hace falta un segundo para destruirnos.
Lo que dejamos de hacer por otra cosa, que tampoco hicimos.
Lo que me perdí para no perderme a ti. Y perderme contigo.
Y aquí estoy, sin ti. Sin saber a quién le escribo esto.

sábado, 11 de enero de 2014

Un día antes de tu cumpleaños.

Un montón de apuntes esparcidos por la mesa,
un calendario que marca los días sin ti,
el reloj que me regalaste, parado,
como tú.
La letra de una canción que nunca me oirás tocar,
frases de un poema que nunca leerás.
En un folio en blanco todo lo que te quiero,
no porque no sea nada,
sino porque soy incapaz de expresarlo.
La mina de un lápiz que se consume con cada letra
me recuerda la fugacidad de la vida.
Una vida que tuviste
y perdiste.
Tu corazón dejó de latir,
pero te llevo dentro del mío.
Te llevo dentro del mío.

jueves, 2 de enero de 2014

Ella tiene otros planes para ti.

Una de las cosas más difíciles de entender para el ser humano es la fugacidad de la vida. Me resulta inexplicable aceptar que alguien desaparece, al menos físicamente, de nuestras vidas. De la noche a la mañana un corazón deja de latir provocando así que los de su entorno lo hagan más deprisa, con más rabia y más dolor. Aunque la noche anterior hayáis cenado juntos. 
La muerte no entiende de edades y no entra en lo moral. Todos somos iguales ante ella. La muerte es el vacío que le queda a un padre al encontrar a su hijo muerto. O el teléfono que no deja de sonar. Los pañuelos de papel amontonados encima de la mesa. Y esa caja de tranquilizantes. La muerte es así, llega de forma inesperada sin importarle tus planes. Ella.. tiene otros planes para ti.