lunes, 27 de enero de 2014

Aunque tenga más defectos que virtudes.

Que me veas perder los nervios y conozcas mi infinidad de defectos.
Cuando me tiemblen las piernas y me sienta débil o cuando pierda el rumbo.
Todas esas veces en las que soy solo miedo.
En las que dejo que la vida tire de mí en vez de hacerlo yo por ella.
Quiero que me veas en mis peores momentos.
Cuando me domine la ansiedad y desee tirar la toalla.
O esas otras veces en las que mi constante idealización de lo que me rodea termina en frustración.
Que compruebes lo desesperante que puedo llegar a ser.
Que lo veas, y a pesar de todo,
te quedes.

viernes, 24 de enero de 2014

Cuidado con parpadear, podemos despertarnos.

Se suele decir que cuando quieres a alguien harías lo que fuese por su felicidad.
No digo que te quiera, digo que quiero que seas feliz y que compartas tu felicidad conmigo.
No quiero que busquemos razones juntos, porque no nos harían falta. Ni lugares donde escaparnos, porque da igual París o Venecia, si estás tú.
Cerrar los ojos y saber, y sentir, que ese es el mejor lugar, que esta es la mejor vida y tú, la mejor persona para compartirla.
Cerrar los ojos y no volver a abrirlos, por miedo a despertar.

jueves, 23 de enero de 2014

Para saciar la sed, primero hay que tenerla.

Woody Allen dice que para ser feliz en la vida, te tiene que gustar sufrir. 

Y es que, para ser feliz primero hay que saber lo que es sufrir. 
No sabríamos explicar la alegría si nunca hubiésemos sentido tristeza. 
Ninguna persona que no se haya sentido sola es capaz de valorar la compañía. 
El tiempo de espera va seguido del de corre con todas tus ganas y el te echo de menos termina en el te echo de más. 
Para saciar la sed, primero hay que tenerla. 
Y la vida no es encontrar algo que te quite la sed. 
La vida son las experiencias vividas hasta que lo encuentras. 
Todos los vasos tienen fondo y todas las manos terminan queriendo probar de otros vasos.

domingo, 19 de enero de 2014

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Lo que pudo haber sido y no fue. Lo que podría estar siendo y nunca será.
Los corazones que dejan de latir. Los que acaban de empezar a hacerlo.
Lo que nos da la esperanza, o lo que nos la quita.
La plaga de mariposas en el estómago. Ahora extinguidas.
Los viernes por la noche y los domingos por la tarde.
El primer cigarro y los miles que le siguen.
Una vida para crearnos cuando solo hace falta un segundo para destruirnos.
Lo que dejamos de hacer por otra cosa, que tampoco hicimos.
Lo que me perdí para no perderme a ti. Y perderme contigo.
Y aquí estoy, sin ti. Sin saber a quién le escribo esto.

sábado, 11 de enero de 2014

Un día antes de tu cumpleaños.

Un montón de apuntes esparcidos por la mesa,
un calendario que marca los días sin ti,
el reloj que me regalaste, parado,
como tú.
La letra de una canción que nunca me oirás tocar,
frases de un poema que nunca leerás.
En un folio en blanco todo lo que te quiero,
no porque no sea nada,
sino porque soy incapaz de expresarlo.
La mina de un lápiz que se consume con cada letra
me recuerda la fugacidad de la vida.
Una vida que tuviste
y perdiste.
Tu corazón dejó de latir,
pero te llevo dentro del mío.
Te llevo dentro del mío.

jueves, 2 de enero de 2014

Ella tiene otros planes para ti.

Una de las cosas más difíciles de entender para el ser humano es la fugacidad de la vida. Me resulta inexplicable aceptar que alguien desaparece, al menos físicamente, de nuestras vidas. De la noche a la mañana un corazón deja de latir provocando así que los de su entorno lo hagan más deprisa, con más rabia y más dolor. Aunque la noche anterior hayáis cenado juntos. 
La muerte no entiende de edades y no entra en lo moral. Todos somos iguales ante ella. La muerte es el vacío que le queda a un padre al encontrar a su hijo muerto. O el teléfono que no deja de sonar. Los pañuelos de papel amontonados encima de la mesa. Y esa caja de tranquilizantes. La muerte es así, llega de forma inesperada sin importarle tus planes. Ella.. tiene otros planes para ti.