martes, 17 de junio de 2014

La culpa es de la luna.

Es media noche y escribo para no pensar.

No pensar
que la incertidumbre me produce insomnio.
Que mis ganas de irme son enormes,
y el miedo a hacerlo también.

No pensar
que no tengo a quién pensar
porque he subido el listón
más alto de lo que tú prometiste subirme a ver la luna.

Lo he subido ahí,
para que no llegues,
para que no lleguen.

Para que esta vez
la excusa no sea mi miedo a verme atrapada.

Para creer,
efímeramente,
que esta soledad
no la he elegido yo.

(Aclaración: Cualquier rayo de sol visible anula todas y cada una de las letras que componen tal desastre provocado por la luna llena y mi sensibilidad ante la misma.)

sábado, 14 de junio de 2014

A otra cosa, mariposa.

No me importa si ya no escribes para mí.
O si nunca lo hiciste. 

No me importa que hayas borrado mi número 
y no hayas tenido ganas de recuperarlo. 

Tampoco me importa que no pienses en mí 
cuando suena nuestra canción. 
O si para ti nunca fue nuestra.

No me importa que no vayamos a hacer ese viaje. 
Que no vayamos a ese concierto. 
Que no tomes mi mano por debajo de la mesa. 
Que no te devanes los sesos pensando qué escribirme
en una postal injustificada 
ni en cuáles serán mis flores favoritas. 

Ignoro si alguna vez piensas en mí.
Pero tampoco me importa.

sábado, 7 de junio de 2014

Vete antes de que amanezca.

Ven, que quiero oírte cantar una de tus canciones.
Que quiero verte sonreír en cada acorde.
Que quiero que bailes conmigo esta noche.

Ven y tráete dos cervezas y un mechero,
que mis vicios te echan de menos.

No te olvides de tu cuaderno de tapas azules lleno de tachones
en el que escribes cuando en tu cielo no hay nubes
o cuando está lleno de nubarrones.
Y cuando llegues,
ábrelo por la página en la que escribiste
cómo me conociste.
Ábrelo y recítalo,
pero omite la parte en la que dices
que me quieres.

Ven con ropa
pero dispuesto a quitártela.
Con sed
de algo más que una botella
pero que no tenga nada que ver con amor.

Ven cuando quieras, pero vete antes de que amanezca.
Que yo no quiero despertarme y sentir el vértigo de un te quiero.
Que mi futuro lo quiero planear sola,
sin condiciones
y con las alas bien abiertas.

No te rías cuando te diga que no quiero morir de amor,
que yo,
si algún día me muero,
será de felicidad.

Ven, y vete antes de que amanezca,
que hoy te espero
pero mañana te des-espero.

Con un guión que separa des de espero y anula la espera del día anterior.
Con un guión que desconfirma cualquier malentendido
en el que los sentimientos se hacen hueco entre dos personas que lo pasan bien.
Con un guión entre tú y yo que no permitirá de esto un nosotros.

Que yo lo tengo claro,
el único amor de mi vida es mi vida.


lunes, 2 de junio de 2014

Las pequeñas cosas son las más grandes.

Con frecuencia atribuimos la palabra felicidad a lo que no tenemos.
Un hermano con quien poder desconectar.
Una mascota a la que cuidar.
Una pareja idealizada.
Una abuela a la que volver a abrazar.
Un hijo que no vendrá.
Un mensaje que no recibirás.
Un teléfono que no sonará.

Nos atormentamos mientras nos preguntamos qué hemos hecho mal.
Por qué ellos sí y yo no.
Por qué yo sí y ellos no.

Pero
hoy me he dado cuenta de que la felicidad es esto.
Sonreír sin motivo,
emocionarse con canciones,
una tarde con viejos amigos,
un libro dedicado,
el cigarro antes de dormir,
una carta recibida,
un examen aprobado.

Felicidad es todo lo que pasa a nuestro al rededor
y que,
sin darnos cuenta,
hace que la vida valga la pena.

Hoy no necesito verme reflejada en los ojos de nadie
y ya no busco el aplauso ajeno en cada acción.
Hoy me da igual vuestra opinión
y lo digo muy orgullosa,
soy feliz.