martes, 23 de septiembre de 2014

Arte o amarte

No nos damos cuenta de que podíamos querer a alguien hasta que ese alguien quiere a otra. No te confundas, no te quiero. Solo digo que he necesitado verte sujetando otras manos y besando otros labios para acordarme de ti. Como sucede en estos casos, me he imaginado qué hubiese pasado si hace un tiempo hubiese dado el paso que no me atreví, por miedo. No sé exactamente a qué. Puede que a no estar a la altura, a defraudarte o a no saber querer, porque yo de eso no tengo ni idea, y tampoco se han molestado en enseñarme ni yo en aprender. Miedo de no poder mostrarme como soy, de buscar libertad en otros brazos y encontrarme con unas alas que van perdiendo fuerza.

Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel  a cualquier boda por interés.

Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.

domingo, 21 de septiembre de 2014

A 31 de agosto.

No quedan días de verano, cantas.

Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.

domingo, 7 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nos vemos pronto.

Es mentira que quien te quiere te busca.
Y lo es también que quien te busca, 
te quiere.
Quien te busca quiere algo de ti.
Y quien te quiere.. 
simplemente te quiere. 

Pero no vengo a hablarte de utopías ni leyendas sobre el amor. Ya sabes que eso ya no me gusta, que me cambié de estación. Sigo enamorada de los trenes pero me he prohibido algunos destinos. Por si al llegar, me daba por echar raíces y olvidarme de la felicidad que me invadía al sentirme libre.

Hoy he decidido escribirte para decirte que tenías razón. Que en mi mundo feliz, como tú solías llamarlo, también existe el desaliento y la esperanza está de baja. Debería haberte creído cuando me dijiste que las apariencias engañan y que solo hacen falta tres letras para que los amigos se conviertan en enemigos. Solo tres letras y mucho valor para decirles que se acabó.

Y resulta, que mi mundo ha decidido ir delante de vacío y olvidarse de feliz. Quizá no sea suficiente con dejar la puerta abierta y haga falta salir e invitar a entrar a todo aquel que quiera hacer de esto un lugar mejor. 



Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste.