"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer."
sábado, 29 de noviembre de 2014
Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías.
Da igual si la botella está medio llena o medio vacía, un día se acabará y la echaremos de menos. Tendremos sed de algo que tuvimos un tiempo y no nos ayudó a quitarla.
Qué sed da una pérdida. Y qué bien se nos da idealizarla. Casi tan mal como recordar sin nostalgia.
Puede ser que el problema no sea la botella. Sino que antes, por lo menos teníamos qué beber.
Y ahora no sabemos qué hacer para rehuir de la soledad. Porque lo de estar solos, nunca se nos ha dado bien. Quién lo diría verdad, con esa forma nuestra de cuidar la compañía. Nunca supimos demostrarlo, y ahora no podemos olvidarlo.
Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías. Que si te hacía enfadar era por reconciliarnos. Y cuando te tiraba, era para caernos juntos. Y despertar, quién sabe cuándo, un poquito más felices.
Nos encantaba jugar. Y tanto fuego acabó quemando.
El alcohol es malo. Pero está noche gana la sed.
Tequila con hielo, por favor.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Infinito retorno.
Empezamos con la confianza de quien cree que esa vez las cosas van a ser diferentes. Nos caímos y lo aceptamos como quien cree que las caídas son retos para hacernos más fuertes. Nos levantamos con la esperanza de un tiempo mejor. Continuamos caminando. Incluso nos reímos.
Entonces,
volvimos a caer.
Estábamos a un paso de gritar que esta vez sí había sido diferente. Que la felicidad era una opción y la habíamos escogido. Que nuestro pozo si tenía fondo. Y vaya que si habíamos salido. O eso creíamos.
Simples espejismos que nos permitieron saborear la ilusión por vivir.
Infinito retorno.
Solo que
la esperanza
cada vez es un poco menor.
Entonces,
volvimos a caer.
Estábamos a un paso de gritar que esta vez sí había sido diferente. Que la felicidad era una opción y la habíamos escogido. Que nuestro pozo si tenía fondo. Y vaya que si habíamos salido. O eso creíamos.
Simples espejismos que nos permitieron saborear la ilusión por vivir.
Infinito retorno.
Solo que
la esperanza
cada vez es un poco menor.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Está nublado.
Qué consejo te voy a dar sobre compartir la vida con una persona
si ya me asusta compartirla conmigo.
Qué impulso te voy a dar
cuando a veces creo que es más valiente tirarse al vacío.
Y que esa sea la única vez que te vean caer.
Que yo no sé nada sobre la transparencia cuando las cosas van mal.
Y tú,
lo sabes todo.. Y lo haces tan bien.
Que hasta te envidio.
Pero solo un poco.
Aunque no sepa la magnitud que supone ese poco.
Ni sus consecuencias.
No me lo tengas en cuenta,
ha sido un mal día.
si ya me asusta compartirla conmigo.
Qué impulso te voy a dar
cuando a veces creo que es más valiente tirarse al vacío.
Y que esa sea la única vez que te vean caer.
Que yo no sé nada sobre la transparencia cuando las cosas van mal.
Y tú,
lo sabes todo.. Y lo haces tan bien.
Que hasta te envidio.
Pero solo un poco.
Aunque no sepa la magnitud que supone ese poco.
Ni sus consecuencias.
No me lo tengas en cuenta,
ha sido un mal día.
lunes, 10 de noviembre de 2014
sábado, 1 de noviembre de 2014
Paz sin subvención.
Qué hay que hacer para que las cosas salgan bien.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.
No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.
Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.
El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.
No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.
Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.
El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)