Qué hay que hacer para que las cosas salgan bien.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.
No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.
Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.
El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.
"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer."
sábado, 1 de noviembre de 2014
domingo, 26 de octubre de 2014
.
Tengo una larga lista con las cosas que no hice por dejar que pasasen solas.
Y tú eras la primera palabra.
Y tú eras la primera palabra.
domingo, 12 de octubre de 2014
No es el domingo. Ni Andrés sonando en la habitación. Ni los poemas tristes de Salem. Ni el cuenco de palomitas. Ni la manta en las piernas. Ni el cenicero lleno de colillas. Ni el bolígrafo que se ha quedado sin tinta de tanto escribirte. Ni las nubes. Ni la lluvia. Ni la niña gritando en la calle. Ni el padre malcriándola. Ni el chico de las rosas. Ni la chica que le abraza. Ni la resaca. Ni los clínex. Ni la película.
No es por ti.
Es sin ti.
martes, 23 de septiembre de 2014
Arte o amarte
No nos damos cuenta de que podíamos querer a alguien hasta que ese alguien quiere a otra. No te confundas, no te quiero. Solo digo que he necesitado verte sujetando otras manos y besando otros labios para acordarme de ti. Como sucede en estos casos, me he imaginado qué hubiese pasado si hace un tiempo hubiese dado el paso que no me atreví, por miedo. No sé exactamente a qué. Puede que a no estar a la altura, a defraudarte o a no saber querer, porque yo de eso no tengo ni idea, y tampoco se han molestado en enseñarme ni yo en aprender. Miedo de no poder mostrarme como soy, de buscar libertad en otros brazos y encontrarme con unas alas que van perdiendo fuerza.
Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel a cualquier boda por interés.
Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.
Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel a cualquier boda por interés.
Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.
domingo, 21 de septiembre de 2014
A 31 de agosto.
No quedan días de verano, cantas.
Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.
Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.
domingo, 7 de septiembre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
Nos vemos pronto.
Es mentira que quien te quiere te busca.
Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste.
Y lo es también que quien te busca,
te quiere.
Quien te busca quiere algo de ti.
Y quien te quiere..
simplemente te quiere.
Pero no vengo a hablarte de utopías ni leyendas sobre el amor. Ya sabes que eso ya no me gusta, que me cambié de estación. Sigo enamorada de los trenes pero me he prohibido algunos destinos. Por si al llegar, me daba por echar raíces y olvidarme de la felicidad que me invadía al sentirme libre.
Hoy he decidido escribirte para decirte que tenías razón. Que en mi mundo feliz, como tú solías llamarlo, también existe el desaliento y la esperanza está de baja. Debería haberte creído cuando me dijiste que las apariencias engañan y que solo hacen falta tres letras para que los amigos se conviertan en enemigos. Solo tres letras y mucho valor para decirles que se acabó.
Y resulta, que mi mundo ha decidido ir delante de vacío y olvidarse de feliz. Quizá no sea suficiente con dejar la puerta abierta y haga falta salir e invitar a entrar a todo aquel que quiera hacer de esto un lugar mejor.
Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste.
lunes, 18 de agosto de 2014
Ocurrencias.
No quiero ser antifaz, disfraz y fracasar.
No quiero ser un número del que nadie se acordará.
Y dime,
en trescientos años,
¿qué pasará?
¿Cómo de inevitable es el olvido?
¿Cómo luchar contra él?
¿Cómo dejar huella y conseguir que esta vida,
nuestra vida,
no sea efímera?
No me mires así, que no estoy loca,
sé que alguna solución habrá.
Algo se me ocurrirá.
No quiero ser un número del que nadie se acordará.
Y dime,
en trescientos años,
¿qué pasará?
¿Cómo de inevitable es el olvido?
¿Cómo luchar contra él?
¿Cómo dejar huella y conseguir que esta vida,
nuestra vida,
no sea efímera?
No me mires así, que no estoy loca,
sé que alguna solución habrá.
Algo se me ocurrirá.
viernes, 8 de agosto de 2014
Dejarse no llevar.
A veces se agradece la ayuda que proporciona ir a favor de la marea.
Y te puede sonar bien ir a contracorriente.
Pero no sé hasta qué punto merece la pena.
Que la poesía pague los destrozos, que diría Escandar.
Ella será la responsable,
pero los destrozos siguen siendo míos.
domingo, 3 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
Perderse y encontrarse en el mismo verso.
Hace tiempo que camino sin rumbo.
Que he dejado de vivir para empezar a sobrevivir.
Y no se me da mal.
Pero no es lo mismo.
He dejado de preocuparme por disfrutar
y me he centrado en avanzar,
aunque muchas veces me he visto estancada.
Me he olvidado de las cosas bonitas,
de las margaritas,
de los versos por todas partes
y de todas esas palabras con las que disfrutaba
llenando hojas y hojas en noches de insomnio.
Solía afirmar que si algún día dejase de escribir,
moriría.
Por eso llevo tanto tiempo sobreviviendo.
Y también por eso,
creo que es el momento
de dejar de hacerlo.
Que vuelva la vida.
Me voy.
Me pierdo.
Con el fin de encontrarme.
domingo, 6 de julio de 2014
Al pájaro enjaulado no le sirve de nada tener alas.
No sabía lo que sentía porque nunca me lo había preguntado.
Pero hoy,
cuando he visto el brillo de tus ojos inquietos mientras formulaban la pregunta,
lo he tenido claro.
No puedo prometer amor porque no depende de mí,
no quiero decir te quieros huecos en significado
ni hacer promesas en vano.
No quiero ataduras ni personas que condicionen mis decisiones.
Y si quererte,
o intentarlo,
conlleva fingir emociones y seguirnos el juego con mentiras,
lo siento,
no quiero.
Pero hoy,
cuando he visto el brillo de tus ojos inquietos mientras formulaban la pregunta,
lo he tenido claro.
No puedo prometer amor porque no depende de mí,
no quiero decir te quieros huecos en significado
ni hacer promesas en vano.
No quiero ataduras ni personas que condicionen mis decisiones.
Y si quererte,
o intentarlo,
conlleva fingir emociones y seguirnos el juego con mentiras,
lo siento,
no quiero.
martes, 17 de junio de 2014
La culpa es de la luna.
Es media noche y escribo para no pensar.
No pensar
que la incertidumbre me produce insomnio.
Que mis ganas de irme son enormes,
y el miedo a hacerlo también.
No pensar
que no tengo a quién pensar
porque he subido el listón
más alto de lo que tú prometiste subirme a ver la luna.
Lo he subido ahí,
para que no llegues,
para que no lleguen.
Para que esta vez
la excusa no sea mi miedo a verme atrapada.
Para creer,
efímeramente,
que esta soledad
no la he elegido yo.
(Aclaración: Cualquier rayo de sol visible anula todas y cada una de las letras que componen tal desastre provocado por la luna llena y mi sensibilidad ante la misma.)
No pensar
que la incertidumbre me produce insomnio.
Que mis ganas de irme son enormes,
y el miedo a hacerlo también.
No pensar
que no tengo a quién pensar
porque he subido el listón
más alto de lo que tú prometiste subirme a ver la luna.
Lo he subido ahí,
para que no llegues,
para que no lleguen.
Para que esta vez
la excusa no sea mi miedo a verme atrapada.
Para creer,
efímeramente,
que esta soledad
no la he elegido yo.
(Aclaración: Cualquier rayo de sol visible anula todas y cada una de las letras que componen tal desastre provocado por la luna llena y mi sensibilidad ante la misma.)
sábado, 14 de junio de 2014
A otra cosa, mariposa.
No me importa si ya no escribes para mí.
O si nunca lo hiciste.
No me importa que hayas borrado mi número
y no hayas tenido ganas de recuperarlo.
Tampoco me importa que no pienses en mí
cuando suena nuestra canción.
O si para ti nunca fue nuestra.
No me importa que no vayamos a hacer ese viaje.
Que no vayamos a ese concierto.
Que no tomes mi mano por debajo de la mesa.
Que no te devanes los sesos pensando qué escribirme
en una postal injustificada
ni en cuáles serán mis flores favoritas.
Ignoro si alguna vez piensas en mí.
Pero tampoco me importa.
sábado, 7 de junio de 2014
Vete antes de que amanezca.
Ven, que quiero oírte cantar una de tus canciones.
Que quiero verte sonreír en cada acorde.
Que quiero que bailes conmigo esta noche.
Ven y tráete dos cervezas y un mechero,
que mis vicios te echan de menos.
No te olvides de tu cuaderno de tapas azules lleno de tachones
en el que escribes cuando en tu cielo no hay nubes
o cuando está lleno de nubarrones.
Y cuando llegues,
ábrelo por la página en la que escribiste
cómo me conociste.
Ábrelo y recítalo,
pero omite la parte en la que dices
que me quieres.
Ven con ropa
pero dispuesto a quitártela.
Con sed
de algo más que una botella
pero que no tenga nada que ver con amor.
Ven cuando quieras, pero vete antes de que amanezca.
Que yo no quiero despertarme y sentir el vértigo de un te quiero.
Que mi futuro lo quiero planear sola,
sin condiciones
y con las alas bien abiertas.
No te rías cuando te diga que no quiero morir de amor,
que yo,
si algún día me muero,
será de felicidad.
Ven, y vete antes de que amanezca,
que hoy te espero
pero mañana te des-espero.
Con un guión que separa des de espero y anula la espera del día anterior.
Con un guión que desconfirma cualquier malentendido
en el que los sentimientos se hacen hueco entre dos personas que lo pasan bien.
Con un guión entre tú y yo que no permitirá de esto un nosotros.
Que yo lo tengo claro,
el único amor de mi vida es mi vida.
Que quiero verte sonreír en cada acorde.
Que quiero que bailes conmigo esta noche.
Ven y tráete dos cervezas y un mechero,
que mis vicios te echan de menos.
No te olvides de tu cuaderno de tapas azules lleno de tachones
en el que escribes cuando en tu cielo no hay nubes
o cuando está lleno de nubarrones.
Y cuando llegues,
ábrelo por la página en la que escribiste
cómo me conociste.
Ábrelo y recítalo,
pero omite la parte en la que dices
que me quieres.
Ven con ropa
pero dispuesto a quitártela.
Con sed
de algo más que una botella
pero que no tenga nada que ver con amor.
Ven cuando quieras, pero vete antes de que amanezca.
Que yo no quiero despertarme y sentir el vértigo de un te quiero.
Que mi futuro lo quiero planear sola,
sin condiciones
y con las alas bien abiertas.
No te rías cuando te diga que no quiero morir de amor,
que yo,
si algún día me muero,
será de felicidad.
Ven, y vete antes de que amanezca,
que hoy te espero
pero mañana te des-espero.
Con un guión que separa des de espero y anula la espera del día anterior.
Con un guión que desconfirma cualquier malentendido
en el que los sentimientos se hacen hueco entre dos personas que lo pasan bien.
Con un guión entre tú y yo que no permitirá de esto un nosotros.
Que yo lo tengo claro,
el único amor de mi vida es mi vida.
lunes, 2 de junio de 2014
Las pequeñas cosas son las más grandes.
Con frecuencia atribuimos la palabra felicidad a lo que no tenemos.
Un hermano con quien poder desconectar.
Una mascota a la que cuidar.
Una pareja idealizada.
Una abuela a la que volver a abrazar.
Un hermano con quien poder desconectar.
Una mascota a la que cuidar.
Una pareja idealizada.
Una abuela a la que volver a abrazar.
Un hijo que no vendrá.
Un mensaje que no recibirás.
Un teléfono que no sonará.
Un mensaje que no recibirás.
Un teléfono que no sonará.
Nos atormentamos mientras nos preguntamos qué hemos hecho mal.
Por qué ellos sí y yo no.
Por qué yo sí y ellos no.
Pero
hoy me he dado cuenta de que la felicidad es esto.
Sonreír sin motivo,
emocionarse con canciones,
una tarde con viejos amigos,
un libro dedicado,
el cigarro antes de dormir,
una carta recibida,
un examen aprobado.
Felicidad es todo lo que pasa a nuestro al rededor
y que,
sin darnos cuenta,
hace que la vida valga la pena.
Hoy no necesito verme reflejada en los ojos de nadie
y ya no busco el aplauso ajeno en cada acción.
Hoy me da igual vuestra opinión
y lo digo muy orgullosa,
soy feliz.
Por qué ellos sí y yo no.
Por qué yo sí y ellos no.
Pero
hoy me he dado cuenta de que la felicidad es esto.
Sonreír sin motivo,
emocionarse con canciones,
una tarde con viejos amigos,
un libro dedicado,
el cigarro antes de dormir,
una carta recibida,
un examen aprobado.
Felicidad es todo lo que pasa a nuestro al rededor
y que,
sin darnos cuenta,
hace que la vida valga la pena.
Hoy no necesito verme reflejada en los ojos de nadie
y ya no busco el aplauso ajeno en cada acción.
Hoy me da igual vuestra opinión
y lo digo muy orgullosa,
soy feliz.
jueves, 22 de mayo de 2014
Preguntas que añoran respuestas.
Ellas, las respuestas, no pueden existir si ella no lo hace.
Son la segunda parte de una pregunta.
Sin embargo ella,
la pregunta,
no os necesita a vosotras para cobrar vida.
Ella es independiente,
libre,
misteriosa,
a veces inoportuna,
a veces esperada,
a veces odiada.
Ella sale de casa cuando quiere,
sin pedir permiso ni compañía.
No busca complacer ni que la sigan.
No sé si busca la verdad o escabullirse de ella.
Ni si quiera sé cuando espera respuesta.
Es cierto que ella es completa sin vosotras,
pero se hace notar para encontraros.
Necesita teneros cerca para saber quién es.
No penséis que no le hacéis falta,
se vuelve como loca si las cosas no le cuadran.
Es orgullosa,
no os lo dirá nunca,
pero os necesita.
Son la segunda parte de una pregunta.
Sin embargo ella,
la pregunta,
no os necesita a vosotras para cobrar vida.
Ella es independiente,
libre,
misteriosa,
a veces inoportuna,
a veces esperada,
a veces odiada.
Ella sale de casa cuando quiere,
sin pedir permiso ni compañía.
No busca complacer ni que la sigan.
No sé si busca la verdad o escabullirse de ella.
Ni si quiera sé cuando espera respuesta.
Es cierto que ella es completa sin vosotras,
pero se hace notar para encontraros.
Necesita teneros cerca para saber quién es.
No penséis que no le hacéis falta,
se vuelve como loca si las cosas no le cuadran.
Es orgullosa,
no os lo dirá nunca,
pero os necesita.
martes, 20 de mayo de 2014
ATERRIZAR
Aterrizar es
darse cuenta de que allí,
en lo más alto,
donde se estaba
tan a gusto,
no existe.
Es aceptar que
somos humanos
y que hemos
dejado a la imaginación,
apoderarse de nosotros.
apoderarse de nosotros.
Hasta el punto
de creernos eternos.
Por eso,
cuando caes en
picado,
tocar suelo
duele.
Y yo, ya no me
creo que alcanzar
tanta altura,
fuese real.
Me pregunto si
ha sido un sueño.
Y no sé qué preferiría,
saber que te he
perdido para siempre
o aceptar que
lo que vivimos nunca existió.
viernes, 16 de mayo de 2014
De mí a mí.
¿Sabes qué pasa con la tristeza? Que cuando consigues ignorarla se va.
Aunque sigas envidiando la vida de los demás
y pensando que la suerte
no tiene ganas de verte,
te diré que no podías haber tenido más.
¿Acaso no es la vida la mayor fortuna?
Te ríes y me das la razón.
Claro que sí, soy una inconformista
-piensas-
tengo lo más valioso, y aún pido más.
Y la vida es esto.
Subir y bajar.
Perder, pero también ganar.
Llorar de pena o de alegría.
Reír. Gritar.
Y que se te acabe la voz.
La vida es conseguir el papel principal.
El secundario.
O quedarse sin actuar.
El yin y el yang.
Pero lo más importante de todo,
es mirar hacia dentro
y susurrar con calma que todo va a ir bien.
Un día te levantas y por alguna razón, se te olvida darle de desayunar.
Cuando te hace preguntas estás tan entretenida en tus cosas que no pierdes tiempo en contestar.
Te dice que estás sola y decides planificar una nueva cita,
y cuando te lo vuelve a decir le dices, sí, lo estoy, y qué.
Yo sé que te duele pero finges muy bien.
Y menos mal,
porque ella se ha ido y tus ojos han vuelto a brillar.
Cuando te hace preguntas estás tan entretenida en tus cosas que no pierdes tiempo en contestar.
Te dice que estás sola y decides planificar una nueva cita,
y cuando te lo vuelve a decir le dices, sí, lo estoy, y qué.
Yo sé que te duele pero finges muy bien.
Y menos mal,
porque ella se ha ido y tus ojos han vuelto a brillar.
Aunque sigas envidiando la vida de los demás
y pensando que la suerte
no tiene ganas de verte,
te diré que no podías haber tenido más.
¿Acaso no es la vida la mayor fortuna?
Te ríes y me das la razón.
Claro que sí, soy una inconformista
-piensas-
tengo lo más valioso, y aún pido más.
Y la vida es esto.
Subir y bajar.
Perder, pero también ganar.
Llorar de pena o de alegría.
Reír. Gritar.
Y que se te acabe la voz.
La vida es conseguir el papel principal.
El secundario.
O quedarse sin actuar.
El yin y el yang.
Pero lo más importante de todo,
es mirar hacia dentro
y susurrar con calma que todo va a ir bien.
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