domingo, 1 de febrero de 2015

No dejes de ser ángel porque se haya ido al cielo.

La gente suele pensar que si alguien no está es porque se ha ido. O porque aún no ha llegado. Sin embargo, tú estabas. Físicamente igual que siempre. Pero va a hacer un año desde que se fue el brillo de tus ojos y de que tu sonrisa es más forzada. Sé que lo intentas pero te cuesta dejar marchar a alguien porque no pudiste salvarle. Yo solo quería recordarte que el único control de nuestra vida está en nosotros mismos. Nadie nos convencerá de llevar un modelo de vida si nosotros no queremos. Es inútil sentirse culpable o llamar fracaso a un intento de salvar a alguien de la rutina.
Quería recordarte, que tú no tienes la culpa. Que tú no elegiste que fuese así, ni que de los 365 días del año os viéseis cinco. Ahora está más presente que nunca, porque no estábamos acostumbrados a hablar tanto de él. Pero ninguna lágrima ni ningún sentimiento tóxico lo va a traer de vuelta.
Lo único que te salvará es confiar en el ciclo de la vida y pensar que el hecho de que otros no aprovechen su vida no significa que tú tengas que dejar escapar la tuya. Es hora de que tus ojos vuelvan a brillar, mamá.

martes, 20 de enero de 2015

Cuántas olas nos separarán.

Me han dicho que te cambiaste de ciudad. Siempre te gustó el norte.
Y el mar. Que ya es poesía por sí solo.
Me han dicho que pareces feliz, que estás contento por ahí.
Me han dicho que hiciste nuevos amigos,
así que dejé de preguntar a los viejos por ti.

Tampoco me han dicho muchas cosas pero ojalá me las hubiese dicho tú.

Te diré que, ahora yo, también vivo un poco más al norte,
a media hora del mar.
Y a bastante más de tu casa.
Aquí llueve menos de lo que esperaba,
pero es raro ver un día sin agua.
Alguna vez debí hablarte de lo melancólica que es la lluvia,
imagínate.

Te sorprenderá que te diga que me he acordado de ti.
Pensé que hemos perdido demasiadas cosas
por dejarlas pasar,
y no quiero seguir perdiéndolas.

Pero

aún no he reunido el valor suficiente para preguntarte si aún estamos a tiempo.

Hasta ahora,
y de momento,
seguirás siendo otra de las batallas que me ganó el miedo.

Aunque algo debe de significar que hayamos huído en la misma dirección.

miércoles, 14 de enero de 2015

No jugué con fuego, pero me quemé igual.


Me gustaría preguntarte qué es para ti un juego.
O qué soy para ti yo. 
Creo que habría similitud en ambas respuestas.
Desconozco los monstruos que gritan por tu cabeza
pero ya no quiero ser la solución a tu guerra interna. 

Me duele decirte adiós
cuando llevaba tanto tiempo esperando un hola, 
de nuevo.
Pero hay adioses que nos abren más puertas de las que nos cierran.
Y hay muchas olas esperándonos.

Te lo tomas como un juego,
y no entiendo que ganas.

Pero ahora,
que es mi turno,
me rindo a participar en algo que en vez de dar calor,
produce quemazón.

Tú seguirás como siempre,
intentando demostrar a los demás que eres feliz,
por si
de tanto decirlo
te lo acabas creyendo.

El día que entiendas que eso no es amor,
habrás perdido la oportunidad de que otra te lo demostrase.

Y puede que 
en ese momento,
te acuerdes de mí.




sábado, 29 de noviembre de 2014

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías.


Da igual si la botella está medio llena o medio vacía, un día se acabará y la echaremos de menos. Tendremos sed de algo que tuvimos un tiempo y no nos ayudó a quitarla.
Qué sed da una pérdida. Y qué bien se nos da idealizarla. Casi tan mal como recordar sin nostalgia.

Puede ser que el problema no sea la botella. Sino que antes, por lo menos teníamos qué beber.
Y ahora no sabemos qué hacer para rehuir de la soledad. Porque lo de estar solos, nunca se nos ha dado bien. Quién lo diría verdad, con esa forma nuestra de cuidar la compañía. Nunca supimos demostrarlo, y ahora no podemos olvidarlo.

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías. Que si te hacía enfadar era por reconciliarnos. Y cuando te tiraba, era para caernos juntos. Y despertar, quién sabe cuándo, un poquito más felices.
Nos encantaba jugar. Y tanto fuego acabó quemando.


El alcohol es malo. Pero está noche gana la sed.

Tequila con hielo, por favor.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Infinito retorno.

Empezamos con la confianza de quien cree que esa vez las cosas van a ser diferentes. Nos caímos y lo aceptamos como quien cree que las caídas son retos para hacernos más fuertes. Nos levantamos con la esperanza de un tiempo mejor. Continuamos caminando. Incluso nos reímos.

Entonces,
volvimos a caer.

Estábamos a un paso de gritar que esta vez sí había sido diferente. Que la felicidad era una opción y la habíamos escogido. Que nuestro pozo si tenía fondo. Y vaya que si habíamos salido. O eso creíamos.
Simples espejismos que nos permitieron saborear la ilusión por vivir.


Infinito retorno.

Solo que
la esperanza
cada vez es un poco menor.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Está nublado.

Qué consejo te voy a dar sobre compartir la vida con una persona
si ya me asusta compartirla conmigo.
Qué impulso te voy a dar
cuando a veces creo que es más valiente tirarse al vacío.
Y que esa sea la única vez que te vean caer.

Que yo no sé nada sobre la transparencia cuando las cosas van mal.
Y tú,
lo sabes todo.. Y lo haces tan bien.

Que hasta te envidio.
Pero solo un poco.
Aunque no sepa la magnitud que supone ese poco.
Ni sus consecuencias.

No me lo tengas en cuenta,
ha sido un mal día.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Echar de menos sirve para valorar la compañía.
El exceso de presencia de una persona en nuestra vida provoca su infravaloración.
Lejos,
valemos más.
Y dolemos menos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Paz sin subvención.

Qué hay que hacer para que las cosas salgan bien.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.

No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.

Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.

El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.

domingo, 26 de octubre de 2014

.

Tengo una larga lista con las cosas que no hice por dejar que pasasen solas.
Y tú eras la primera palabra.

domingo, 12 de octubre de 2014

No es el domingo. Ni Andrés sonando en la habitación. Ni los poemas tristes de Salem. Ni el cuenco de palomitas. Ni la manta en las piernas. Ni el cenicero lleno de colillas. Ni el bolígrafo que se ha quedado sin tinta de tanto escribirte. Ni las nubes. Ni la lluvia. Ni la niña gritando en la calle. Ni el padre malcriándola. Ni el chico de las rosas. Ni la chica que le abraza. Ni la resaca. Ni los clínex. Ni la película.

No es por ti. 

Es sin ti.

martes, 23 de septiembre de 2014

Arte o amarte

No nos damos cuenta de que podíamos querer a alguien hasta que ese alguien quiere a otra. No te confundas, no te quiero. Solo digo que he necesitado verte sujetando otras manos y besando otros labios para acordarme de ti. Como sucede en estos casos, me he imaginado qué hubiese pasado si hace un tiempo hubiese dado el paso que no me atreví, por miedo. No sé exactamente a qué. Puede que a no estar a la altura, a defraudarte o a no saber querer, porque yo de eso no tengo ni idea, y tampoco se han molestado en enseñarme ni yo en aprender. Miedo de no poder mostrarme como soy, de buscar libertad en otros brazos y encontrarme con unas alas que van perdiendo fuerza.

Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel  a cualquier boda por interés.

Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.

domingo, 21 de septiembre de 2014

A 31 de agosto.

No quedan días de verano, cantas.

Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.

domingo, 7 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nos vemos pronto.

Es mentira que quien te quiere te busca.
Y lo es también que quien te busca, 
te quiere.
Quien te busca quiere algo de ti.
Y quien te quiere.. 
simplemente te quiere. 

Pero no vengo a hablarte de utopías ni leyendas sobre el amor. Ya sabes que eso ya no me gusta, que me cambié de estación. Sigo enamorada de los trenes pero me he prohibido algunos destinos. Por si al llegar, me daba por echar raíces y olvidarme de la felicidad que me invadía al sentirme libre.

Hoy he decidido escribirte para decirte que tenías razón. Que en mi mundo feliz, como tú solías llamarlo, también existe el desaliento y la esperanza está de baja. Debería haberte creído cuando me dijiste que las apariencias engañan y que solo hacen falta tres letras para que los amigos se conviertan en enemigos. Solo tres letras y mucho valor para decirles que se acabó.

Y resulta, que mi mundo ha decidido ir delante de vacío y olvidarse de feliz. Quizá no sea suficiente con dejar la puerta abierta y haga falta salir e invitar a entrar a todo aquel que quiera hacer de esto un lugar mejor. 



Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste. 



lunes, 18 de agosto de 2014

Ocurrencias.

No quiero ser antifaz, disfraz y fracasar.
No quiero ser un número del que nadie se acordará.

Y dime,
en trescientos años,
¿qué pasará?

¿Cómo de inevitable es el olvido?
¿Cómo luchar contra él?

¿Cómo dejar huella y conseguir que esta vida,
nuestra vida,
no sea efímera?

No me mires así, que no estoy loca,
sé que alguna solución habrá.

Algo se me ocurrirá.

viernes, 8 de agosto de 2014

Dejarse no llevar.

A veces se agradece la ayuda que proporciona ir a favor de la marea.
Y te puede sonar bien ir a contracorriente.
Pero no sé hasta qué punto merece la pena.

Que la poesía pague los destrozos, que diría Escandar.



Ella será la responsable,
pero los destrozos siguen siendo míos.

domingo, 3 de agosto de 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

Perderse y encontrarse en el mismo verso.

Hace tiempo que camino sin rumbo. 
Que he dejado de vivir para empezar a sobrevivir. 
Y no se me da mal. 
Pero no es lo mismo. 

He dejado de preocuparme por disfrutar 
y me he centrado en avanzar, 
aunque muchas veces me he visto estancada. 

Me he olvidado de las cosas bonitas, 
de las margaritas, 
de los versos por todas partes 
y de todas esas palabras con las que disfrutaba 
llenando hojas y hojas en noches de insomnio. 

Solía afirmar que si algún día dejase de escribir,
moriría. 
Por eso llevo tanto tiempo sobreviviendo. 

Y también por eso, 
creo que es el momento 
de dejar de hacerlo. 

Que vuelva la vida. 

                                        Me voy.                                                 
                                                                                        Me pierdo.


Con el fin de encontrarme.




domingo, 6 de julio de 2014

Al pájaro enjaulado no le sirve de nada tener alas.

No sabía lo que sentía porque nunca me lo había preguntado.
Pero hoy,
cuando he visto el brillo de tus ojos inquietos mientras formulaban la pregunta,
lo he tenido claro.
No puedo prometer amor porque no depende de mí,
no quiero decir te quieros huecos en significado
ni hacer promesas en vano.
No quiero ataduras ni personas que condicionen mis decisiones.
Y si quererte,
o intentarlo,
conlleva fingir emociones y seguirnos el juego con mentiras,
lo siento,
no quiero.