miércoles, 18 de marzo de 2015

Corazones que se rompen para hacerse más grandes.

Hay adioses que curan más heridas que las sonrisas que te sacaban sus mensajes.
Hay lunas que brillan más que tus ojos cuando te decía que te quería.
Hay despedidas en las que vale más un "gracias" que un "te echaré de menos".
Hay golpes que aunque nos dejen destrozados, nos sirven para valorar,
que durante un tiempo, tocamos las estrellas.
Hay margaritas que no aspiran a ser deshojadas.
Pero siguen creyendo en el amor.

Y tú,
amor,
no dejes de creer en ti.

Porque nunca,
nadie,
lo va a hacer como tú.

Porque aunque sientas el corazón roto,
pronto se pegarán los trozos.
Y los demás,
por conocerte.






sábado, 28 de febrero de 2015

Hubo un tiempo en el que tuvimos que aprender
que la mayor parte del camino
lo andaríamos solos.

No por eso dejó de ser bonito
compartir victorias y derrotas
con los que por aquel entonces,
caminaban a nuestro lado.

Crecimos con la inocencia de quien cree en los Reyes.
En los Magos aún lo sigo haciendo,
y son las mejores personas que he conocido.

Crecimos sin ser conscientes
de que las responsabilidades también lo hacían.

Aprendimos que llorar no bajaba a nadie del cielo
y echar de menos no encendía cenizas ya apagadas.

Nos peleamos con la vida,
la culpamos,
la insultamos…
hasta que nos dimos cuenta de que era lo único que teníamos.

Me hubiese gustado ver crecer a los que un día
me enseñaron más que todas esas clases aburridas
en las que el tiempo pasaba a cámara lenta.

Me hubiese gustado dar las gracias a quién se fue antes de tiempo,
para que nunca olvidase
que yo no iba a hacerlo.

Aprendí a no poner la otra mejilla
cuando solo conseguía un hinchazón en la cara
y una impotencia fruto de injusticias a las que no debimos dejar pasar.
Y aprendí también,
que a veces la ponías esperando una torta,
y recibías un beso.

Me enseñaron la diferencia entre buena y tonta.
Y decidí,
que quería luchar por tener el corazón más grande que la talla de sujetador,
pero pensando también,
en la única persona que estaría conmigo toda mi vida.
Alguien que me costó apreciar y entender,
aunque aún no lo haya conseguido del todo.
A esta,
a la que ves aunque no entiendas,
la que se enamoró de la poesía antes que de cualquier persona.
La que no sabe callar a tiempo
y lo arregla pidiendo perdón.
La que vive en las nubes
para ver más de cerca las estrellas.
La que canta,
mal
pero igual de alto que si lo hiciera bien.

La que a veces confunde utopía con realidad,
pero está más cerca de volar
que los que la juraron que no podría hacerlo.


jueves, 19 de febrero de 2015

Cajas bonitas, pero vacías.

No sé si la espera durará tanto como para separarse definitivamente de "-ranza".
Hay quien dice que lo bueno se hace esperar, pero no nos aseguró que llegaría.
Igual es que la única forma que tienen para convencernos de dejar atrás la tristeza, es hacernos creer que algún día nos despertaremos, y por fin, nos veremos reflejados en los ojos de alguien que nos hará sentir que no volveremos a caminar solos.

Cuánto marketing en contra de la soledad. Y cuánta farsa nos intentan vender, cuando la aspiración de la pareja perfecta es hacerse el mejor regalo por San Valentín. Que muy santo debe de ser para permitir que le demos su nombre a la fiesta del consumismo, donde el que más regala, es el que más ama. Y muchas ganas de vomitar tendrá al ver, lo que hemos contaminado el amor, y el poco valor que tiene ahora la palabra en-amor-arse.


Así que, si le veis, al amor, prometiendo una historia de príncipes, princesas y sapos que tienen coche caro, visten de marca y regalan cosas, no le creáis. Está de campaña.


Y lo que queda bajo el envoltorio, es la soledad más grande que existe,

la que se siente en compañía.

miércoles, 4 de febrero de 2015

No siendo, no siento.

Nos quejamos de nuestra falta de autocontrol
fiándonos de fármacos que pondrían fin a nuestro problema.

La consecuencia:
estar drogados,
no ser uno,
y más problemas.

Nos convierten en momias que deambulan
sin paradero marcado,
con ganas de que acabe el día
y con la certeza de que el siguiente
no será muy diferente.

Si siendo no disfruto
y no siendo
no siento...
Dime ahora, doctor,
cuál es la solución.


Guardaré mis gritos
cuando usted guarde esas pastillas,
y estaré bien
cuando no las necesite.

domingo, 1 de febrero de 2015

.

Pasa el niño con el perro.
Caen las hojas.
Pasa el tiempo.

Pasa la anciana con el bastón.
Nieva.
Pasa el tiempo.
        
Pasa el joven distraído.
Nacen flores.
Pasa el tiempo.

Pasa el pobre mendigando.
Sale el sol.
Pasa el tiempo.

Pero tú,
no pasas.

Y así,
Yo tampoco puedo pasar


página.

No dejes de ser ángel porque se haya ido al cielo.

La gente suele pensar que si alguien no está es porque se ha ido. O porque aún no ha llegado. Sin embargo, tú estabas. Físicamente igual que siempre. Pero va a hacer un año desde que se fue el brillo de tus ojos y de que tu sonrisa es más forzada. Sé que lo intentas pero te cuesta dejar marchar a alguien porque no pudiste salvarle. Yo solo quería recordarte que el único control de nuestra vida está en nosotros mismos. Nadie nos convencerá de llevar un modelo de vida si nosotros no queremos. Es inútil sentirse culpable o llamar fracaso a un intento de salvar a alguien de la rutina.
Quería recordarte, que tú no tienes la culpa. Que tú no elegiste que fuese así, ni que de los 365 días del año os viéseis cinco. Ahora está más presente que nunca, porque no estábamos acostumbrados a hablar tanto de él. Pero ninguna lágrima ni ningún sentimiento tóxico lo va a traer de vuelta.
Lo único que te salvará es confiar en el ciclo de la vida y pensar que el hecho de que otros no aprovechen su vida no significa que tú tengas que dejar escapar la tuya. Es hora de que tus ojos vuelvan a brillar, mamá.

martes, 20 de enero de 2015

Cuántas olas nos separarán.

Me han dicho que te cambiaste de ciudad. Siempre te gustó el norte.
Y el mar. Que ya es poesía por sí solo.
Me han dicho que pareces feliz, que estás contento por ahí.
Me han dicho que hiciste nuevos amigos,
así que dejé de preguntar a los viejos por ti.

Tampoco me han dicho muchas cosas pero ojalá me las hubiese dicho tú.

Te diré que, ahora yo, también vivo un poco más al norte,
a media hora del mar.
Y a bastante más de tu casa.
Aquí llueve menos de lo que esperaba,
pero es raro ver un día sin agua.
Alguna vez debí hablarte de lo melancólica que es la lluvia,
imagínate.

Te sorprenderá que te diga que me he acordado de ti.
Pensé que hemos perdido demasiadas cosas
por dejarlas pasar,
y no quiero seguir perdiéndolas.

Pero

aún no he reunido el valor suficiente para preguntarte si aún estamos a tiempo.

Hasta ahora,
y de momento,
seguirás siendo otra de las batallas que me ganó el miedo.

Aunque algo debe de significar que hayamos huído en la misma dirección.

miércoles, 14 de enero de 2015

No jugué con fuego, pero me quemé igual.


Me gustaría preguntarte qué es para ti un juego.
O qué soy para ti yo. 
Creo que habría similitud en ambas respuestas.
Desconozco los monstruos que gritan por tu cabeza
pero ya no quiero ser la solución a tu guerra interna. 

Me duele decirte adiós
cuando llevaba tanto tiempo esperando un hola, 
de nuevo.
Pero hay adioses que nos abren más puertas de las que nos cierran.
Y hay muchas olas esperándonos.

Te lo tomas como un juego,
y no entiendo que ganas.

Pero ahora,
que es mi turno,
me rindo a participar en algo que en vez de dar calor,
produce quemazón.

Tú seguirás como siempre,
intentando demostrar a los demás que eres feliz,
por si
de tanto decirlo
te lo acabas creyendo.

El día que entiendas que eso no es amor,
habrás perdido la oportunidad de que otra te lo demostrase.

Y puede que 
en ese momento,
te acuerdes de mí.




sábado, 29 de noviembre de 2014

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías.


Da igual si la botella está medio llena o medio vacía, un día se acabará y la echaremos de menos. Tendremos sed de algo que tuvimos un tiempo y no nos ayudó a quitarla.
Qué sed da una pérdida. Y qué bien se nos da idealizarla. Casi tan mal como recordar sin nostalgia.

Puede ser que el problema no sea la botella. Sino que antes, por lo menos teníamos qué beber.
Y ahora no sabemos qué hacer para rehuir de la soledad. Porque lo de estar solos, nunca se nos ha dado bien. Quién lo diría verdad, con esa forma nuestra de cuidar la compañía. Nunca supimos demostrarlo, y ahora no podemos olvidarlo.

Que yo solo quería que te fueras para ver cómo volvías. Que si te hacía enfadar era por reconciliarnos. Y cuando te tiraba, era para caernos juntos. Y despertar, quién sabe cuándo, un poquito más felices.
Nos encantaba jugar. Y tanto fuego acabó quemando.


El alcohol es malo. Pero está noche gana la sed.

Tequila con hielo, por favor.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Infinito retorno.

Empezamos con la confianza de quien cree que esa vez las cosas van a ser diferentes. Nos caímos y lo aceptamos como quien cree que las caídas son retos para hacernos más fuertes. Nos levantamos con la esperanza de un tiempo mejor. Continuamos caminando. Incluso nos reímos.

Entonces,
volvimos a caer.

Estábamos a un paso de gritar que esta vez sí había sido diferente. Que la felicidad era una opción y la habíamos escogido. Que nuestro pozo si tenía fondo. Y vaya que si habíamos salido. O eso creíamos.
Simples espejismos que nos permitieron saborear la ilusión por vivir.


Infinito retorno.

Solo que
la esperanza
cada vez es un poco menor.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Está nublado.

Qué consejo te voy a dar sobre compartir la vida con una persona
si ya me asusta compartirla conmigo.
Qué impulso te voy a dar
cuando a veces creo que es más valiente tirarse al vacío.
Y que esa sea la única vez que te vean caer.

Que yo no sé nada sobre la transparencia cuando las cosas van mal.
Y tú,
lo sabes todo.. Y lo haces tan bien.

Que hasta te envidio.
Pero solo un poco.
Aunque no sepa la magnitud que supone ese poco.
Ni sus consecuencias.

No me lo tengas en cuenta,
ha sido un mal día.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Echar de menos sirve para valorar la compañía.
El exceso de presencia de una persona en nuestra vida provoca su infravaloración.
Lejos,
valemos más.
Y dolemos menos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Paz sin subvención.

Qué hay que hacer para que las cosas salgan bien.
Por qué ellos tienen que pasar hambre
mientras los otros se bañan en dinero.
Por qué ellos tienen que pedir en la calle
mientras los otros derrochan como locos.
Por qué ellos lloran
y los otros ríen.
Por qué no actúa el karma y dejan de sufrir los inocentes.
Por qué no se extinguen los otros
para que puedan sonreír ellos.

No habrá paz hasta el día en el que ellos
tengan derechos.
No habrá paz hasta el día en el que los otros
sean ellos
y todos
seamos todos,
es decir,
uno.

Sin jerarquías,
ni clasismos,
ni hambre,
ni guerras.

El día en que ellos se rebelen por sus derechos,
el día que el dinero solo mueva papel,
el día que los otros sean conscientes del daño humano que están haciendo,
habrá paz.

domingo, 26 de octubre de 2014

.

Tengo una larga lista con las cosas que no hice por dejar que pasasen solas.
Y tú eras la primera palabra.

domingo, 12 de octubre de 2014

No es el domingo. Ni Andrés sonando en la habitación. Ni los poemas tristes de Salem. Ni el cuenco de palomitas. Ni la manta en las piernas. Ni el cenicero lleno de colillas. Ni el bolígrafo que se ha quedado sin tinta de tanto escribirte. Ni las nubes. Ni la lluvia. Ni la niña gritando en la calle. Ni el padre malcriándola. Ni el chico de las rosas. Ni la chica que le abraza. Ni la resaca. Ni los clínex. Ni la película.

No es por ti. 

Es sin ti.

martes, 23 de septiembre de 2014

Arte o amarte

No nos damos cuenta de que podíamos querer a alguien hasta que ese alguien quiere a otra. No te confundas, no te quiero. Solo digo que he necesitado verte sujetando otras manos y besando otros labios para acordarme de ti. Como sucede en estos casos, me he imaginado qué hubiese pasado si hace un tiempo hubiese dado el paso que no me atreví, por miedo. No sé exactamente a qué. Puede que a no estar a la altura, a defraudarte o a no saber querer, porque yo de eso no tengo ni idea, y tampoco se han molestado en enseñarme ni yo en aprender. Miedo de no poder mostrarme como soy, de buscar libertad en otros brazos y encontrarme con unas alas que van perdiendo fuerza.

Decía Krakauer que las personas interesadas en el arte se aislan tanto en sí mismas que son incapaces de compartir la vida con alguien. Al principio me entró pánico. Puede que sea de ese porcentaje de personas destinadas a una soledad física que no pueden controlar. Pero una sonrisa terminó con ese miedo. Prefiero leer poesía que discutir sobre el color de unos azulejos. Elijo una guitarra antes que a una persona que intente cortarme las alas y antepongo una pluma y un papel  a cualquier boda por interés.

Y ya ves, yo echando la culpa al arte, cuando esta vez ha sido él quien me ha salvado.

domingo, 21 de septiembre de 2014

A 31 de agosto.

No quedan días de verano, cantas.

Nos toca volver a ponernos el reloj,
olvidarnos de las terrazas,
de los amaneceres en la playa.
Es hora de despedidas,
de promesas vanas,
de soñar con reencuentros que nunca llegarán.
Bajan las temperaturas, a algunos les toca regresar.
Otros nos tenemos que cambiar de ciudad
con la esperanza de que quizá,
esta vez,
encontremos nuestro lugar.
Un lugar donde no importe tener rutina.
O donde no resulte tan difícil desafiarla.
Un lugar del que no nos importe irnos,
pero al que siempre queramos regresar.
En definitiva, un lugar con buena compañía
para poder demostrar
que aunque el sol se acabe,
la felicidad no.

domingo, 7 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nos vemos pronto.

Es mentira que quien te quiere te busca.
Y lo es también que quien te busca, 
te quiere.
Quien te busca quiere algo de ti.
Y quien te quiere.. 
simplemente te quiere. 

Pero no vengo a hablarte de utopías ni leyendas sobre el amor. Ya sabes que eso ya no me gusta, que me cambié de estación. Sigo enamorada de los trenes pero me he prohibido algunos destinos. Por si al llegar, me daba por echar raíces y olvidarme de la felicidad que me invadía al sentirme libre.

Hoy he decidido escribirte para decirte que tenías razón. Que en mi mundo feliz, como tú solías llamarlo, también existe el desaliento y la esperanza está de baja. Debería haberte creído cuando me dijiste que las apariencias engañan y que solo hacen falta tres letras para que los amigos se conviertan en enemigos. Solo tres letras y mucho valor para decirles que se acabó.

Y resulta, que mi mundo ha decidido ir delante de vacío y olvidarse de feliz. Quizá no sea suficiente con dejar la puerta abierta y haga falta salir e invitar a entrar a todo aquel que quiera hacer de esto un lugar mejor. 



Tú ocúpate del cielo, que con tu paso en la tierra te lo ganaste. 



lunes, 18 de agosto de 2014

Ocurrencias.

No quiero ser antifaz, disfraz y fracasar.
No quiero ser un número del que nadie se acordará.

Y dime,
en trescientos años,
¿qué pasará?

¿Cómo de inevitable es el olvido?
¿Cómo luchar contra él?

¿Cómo dejar huella y conseguir que esta vida,
nuestra vida,
no sea efímera?

No me mires así, que no estoy loca,
sé que alguna solución habrá.

Algo se me ocurrirá.