jueves, 24 de diciembre de 2015

ME DICEN

Estoy pensando,
que ya no sé qué pensar.

Cómo parar tantas ideas que bailan sin cesar en mi cabeza.
Gritan.
Exigen.
Se ilusionan.
Suplican.
Lloran.

Y me dicen: 
la respuesta está en ti.

Pero yo solo quiero salir de mí.
Olvidarme de ellas,
del ruido entre tanto silencio.

Y me dicen,
que están conmigo.
Valoro su fidelidad,
pero no las quiero escuchar más.

Y me dicen,
que pueden cambiar por mí.
Si les digo cómo.
Que si lo hago bien,
estaré feliz.
Que si estoy feliz,
estarán felices.
Y me animarán.
Con entusiasmo,
como un padre en el partido de fútbol de su hijo.
Como los fans de Andrés en un concierto.

Que mis días grises dependen de ellas.
Dependen de mí.

Decido domesticarlas,
como un pequeño hombre
lo hizo un día con un zorro.

Las escucho.
Les quito miedo.
A la soledad.
A la incomprensión.
Al existencialismo de las tardes de invierno.
Les quito miedo del miedo.
Y me van sonriendo.

Me dicen,
estamos contigo hasta el fin de tus días.
Y a pesar de mi vértigo por los parasiempres,
sonrío,
porque ni voy a vivir para siempre,
ni tendría sentido hacerlo sin ellas.

domingo, 6 de diciembre de 2015

.

Tanto tiempo preguntándonos qué es la vida mientras la dejábamos pasar. Deseando ser o estar en otra persona, en otro lugar. Envidiando lo que no teníamos, creando nuestra propia venda. Negándonos el lujo de valorar nuestro entorno, porque el ajeno nos parecía más idílico... Hasta que lo conocimos. Nos cansamos de buscar cuando ni si quiera pusimos nombre a la búsqueda. Cómo íbamos a llegar a la meta si no sabíamos cuál era.
Ahora sé que mi meta es vivir. Mantener el interés ante la novedad. Alimentar las ganas de descubrir, de viajar, de conocer. Confiar en la sabiduría del presente y no caer en la simplicidad de las casualidades. Sin soñar más de lo que viva.