domingo, 6 de diciembre de 2015

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Tanto tiempo preguntándonos qué es la vida mientras la dejábamos pasar. Deseando ser o estar en otra persona, en otro lugar. Envidiando lo que no teníamos, creando nuestra propia venda. Negándonos el lujo de valorar nuestro entorno, porque el ajeno nos parecía más idílico... Hasta que lo conocimos. Nos cansamos de buscar cuando ni si quiera pusimos nombre a la búsqueda. Cómo íbamos a llegar a la meta si no sabíamos cuál era.
Ahora sé que mi meta es vivir. Mantener el interés ante la novedad. Alimentar las ganas de descubrir, de viajar, de conocer. Confiar en la sabiduría del presente y no caer en la simplicidad de las casualidades. Sin soñar más de lo que viva.

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