Aún es pronto para dormir. Para papá sería demasiado tarde.
Me pregunto si pasará lo mismo con lo demás.
Lo mismo.
Lo demás.
Lo de más.
Cuánta ambigüedad.
Me pregunto
si no será tan pronto como pensaba.
Si no será tan tarde
como creía que pensabas.
Para pensarnos.
Me pregunto si este tren regresará.
Me pregunto
si te preguntas
si quiero que el tren regrese.
Me pregunto
si habrá hecho otras paradas.
Más bonitas,
con mejores vistas
y con ganas de descarrilar
y quedarse.
Porque ya tenga demasiadas excusas
para hacerlo.
Me pregunto,
por qué no te pregunto a ti.
Pero me imagino la respuesta
y tu voz
diciendo
tarde.
Ya es tarde.
Y no quiero dormir
pero el miedo me coarta de preguntarte.
El miedo
que soy yo.
El miedo
a un nosotros
tarde.
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