"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer."
martes, 18 de marzo de 2014
Confesiones.
viernes, 7 de marzo de 2014
(Re)conocer
Ahora que me pesan hasta los viernes,
que ya no pinto, ni bailo,
ni me paro mientras camino
porque siempre tengo prisa.
Ahora que no me escucho,
que no te escucho,
que me cansé de esperar.
Ahora que no me busco,
porque sé que ni yo puedo encontrarme.
Ya no contemplo las nubes,
ni trato de contar las estrellas.
Hace tiempo que me echo de menos,
que intento retroceder hasta el instante en que todo empezó a desvanecerse.
Ya no queda nada de lo que fui.
Ahora, que me levanto esperando la noche
y me acuesto con la intención de que pare el mundo.
No muevo mi timón porque el problema no es el rumbo,
soy yo.
Andar a contracorriente conlleva más esfuerzo.
Y menos reconocimiento.
Porque los "yo estoy contigo" tras las caídas
se han convertido en "te lo advertí".
Y la ilusión corrió tan fuerte que la perdí.
Ahora, cuando solo siento vacío,
pienso que la frase no tiene razón,
porque yo prefiero no sentir nada,
a sentir dolor.
viernes, 28 de febrero de 2014
Prioridades.
lunes, 24 de febrero de 2014
Vértigo.
ni porque haga frío.
No es porque este invierno dure demasiado
y se me haya olvidado eso de sentir calor.
Es porque aún no sé si te gustará escribir.
Si compartirás mi afición a la lectura.
No sé si podrías pasarte horas contemplando el más insignificante detalle,
para llegar a comprender este sueño,
como diría Calderón.
O si te quedarás con lo esencial para perdonar las pequeñas cosas.
No sé si leerás a Salem
o disfrutarás con la música de autor.
Igual tú también sueñas con escapar de esta sociedad-consumo.
Puede que desde algún lugar del planeta estés luchando por cambiar el mundo.
Y que eres de esos, que aportan oxígeno,
porque dicen que a tu lado respiran mejor.
No sé si me estás buscando.
ni si quiera sé las letras que componen tu nombre.
Dónde vives o cuál es tu lugar natal.
Me da vértigo pensar que no te voy a encontrar
y me horroriza terminar en la inercia de aceptar lo que viene
por temor a no encontrar nada mejor.
sábado, 22 de febrero de 2014
Dejar huella.
Empezar por tu cabeza y terminar en tu corazón.
Que aparezca en tus versos
o sea esa frase que no pega con nada en una de tus canciones,
con nada excepto contigo.
Quiero ser tu motivo para que sonrías los domingos.
O el impulso que te haga volar.
El rayo de sol en tus días grises,
la sal, que de sabor a tu vida.
No quiero ser el poema olvidado al fondo de un cajón,
ni ese tren que nunca cogerás.
No quiero ser una frase a medias
o un libro que no pudiste acabar.
No quiero ser un noviembre dulce de Keanu Reeves
ni Neruda echándote de menos en una noche estrellada.
No quiero que desaparezcas.
Quiero que nos escapemos
en la misma bandada de pájaros silvestres.
Déjame entrar,
y después
deja que me quede.
jueves, 6 de febrero de 2014
Impulso
porque se rieron de mí cuando dije que podría hacerlo.
Yo misma rompí mis alas cuando me tomaron por loca.
Y a pesar de que estaba convencida de que lo lograría,
no lo intenté.
Me llamaron idealista
por creer en un mundo mejor.
Me juzgaron de utópica
por pensar que el bien predomina sobre el mal.
Ingenua pacifista,
por afirmar que la violencia da como resultado más violencia,
y la única vía posible para solucionar problemas
no tiene nada que ver con armas ni banderas.
Dejé de creer en Dios
y me dijeron que era normal que estuviese perdida,
que ya me daría cuenta.
Renuncié a comer carne,
y me llamaron inconsciente.
Afirmé que me gustaban las canciones de autor y la poesía,
vaya anticuada.
También me han dicho que no hay que tener prisa para madurar,
"que eso llega con el tiempo".
Pero yo les digo,
que en la vida no hay que esperar a que te lleguen las virtudes,
sino aprender a desarrollarlas.
Me he dado cuenta de que todas las críticas,
han acabado construyéndome unas nuevas alas.
Y hoy sí, quiero volar.
Porque aunque no lo creáis, se puede.
domingo, 2 de febrero de 2014
Un mes.
Ha pasado un mes y desde entonces,
los rayos de luz no han vuelto a iluminar como antes.
Los pájaros no cantan como lo hacían
y nosotros nos esforzamos por aparentar una normalidad que no existe.
La luna ha perdido parte de su brillo,
el que también ha decidido marcharse de nuestros ojos.
Hemos aprendido a esbozar sonrisas disfrazadas
y hemos escondido al dolor dentro de nosotros,
para que casi nadie lo aprecie.
Ha pasado un mes y el invierno es más frío que nunca.
Ha congelado mis lágrimas
y ojalá hubiese hecho lo mismo con mi corazón.
El primer mes del resto de mi vida sin ti.
Ha pasado un mes,
y yo, sigo sin creerme que no volveré a verte.
sábado, 1 de febrero de 2014
PERDONAR
Y cuanto menos te quiero, más te perdono.
Cada vez pasas más tiempo en el olvido y menos en mi cabeza.
Ya no te echo de menos.
O sí.
Pero de otra forma.
Has dejado de ser un amargo diciembre para convertirte en un simple recuerdo,
tan pasajero que se me ha olvidado hasta tu forma de reír.
Y ya no trato de recordarla.
No me dueles. Qué ganas tenía de decirlo.
No, no me dueles. Nada de nada.
Pensé que nunca diría esto porque cuando te fuiste,
te llevaste la alegría, la ilusión, la esperanza.
Pero, ¿sabes?
Me quedó la fortaleza, que es lo que hoy me hace gritar:
¡YA NO ME HACES FALTA!
lunes, 27 de enero de 2014
Aunque tenga más defectos que virtudes.
Cuando me tiemblen las piernas y me sienta débil o cuando pierda el rumbo.
Todas esas veces en las que soy solo miedo.
En las que dejo que la vida tire de mí en vez de hacerlo yo por ella.
Quiero que me veas en mis peores momentos.
Cuando me domine la ansiedad y desee tirar la toalla.
O esas otras veces en las que mi constante idealización de lo que me rodea termina en frustración.
Que compruebes lo desesperante que puedo llegar a ser.
Que lo veas, y a pesar de todo,
te quedes.
viernes, 24 de enero de 2014
Cuidado con parpadear, podemos despertarnos.
No digo que te quiera, digo que quiero que seas feliz y que compartas tu felicidad conmigo.
No quiero que busquemos razones juntos, porque no nos harían falta. Ni lugares donde escaparnos, porque da igual París o Venecia, si estás tú.
Cerrar los ojos y saber, y sentir, que ese es el mejor lugar, que esta es la mejor vida y tú, la mejor persona para compartirla.
Cerrar los ojos y no volver a abrirlos, por miedo a despertar.
jueves, 23 de enero de 2014
Para saciar la sed, primero hay que tenerla.
domingo, 19 de enero de 2014
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Los corazones que dejan de latir. Los que acaban de empezar a hacerlo.
Lo que nos da la esperanza, o lo que nos la quita.
La plaga de mariposas en el estómago. Ahora extinguidas.
Los viernes por la noche y los domingos por la tarde.
El primer cigarro y los miles que le siguen.
Una vida para crearnos cuando solo hace falta un segundo para destruirnos.
Lo que dejamos de hacer por otra cosa, que tampoco hicimos.
Lo que me perdí para no perderme a ti. Y perderme contigo.
Y aquí estoy, sin ti. Sin saber a quién le escribo esto.
sábado, 11 de enero de 2014
Un día antes de tu cumpleaños.
un calendario que marca los días sin ti,
el reloj que me regalaste, parado,
como tú.
La letra de una canción que nunca me oirás tocar,
frases de un poema que nunca leerás.
En un folio en blanco todo lo que te quiero,
no porque no sea nada,
sino porque soy incapaz de expresarlo.
La mina de un lápiz que se consume con cada letra
me recuerda la fugacidad de la vida.
Una vida que tuviste
y perdiste.
Tu corazón dejó de latir,
pero te llevo dentro del mío.
Te llevo dentro del mío.
jueves, 2 de enero de 2014
Ella tiene otros planes para ti.
sábado, 7 de diciembre de 2013
C'est peut-être ça, être vivant: traquer des instants qui meurent.
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Dan de comer pero no alimentan.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Cuando nos toque a nosotros ya no quedará nadie que pueda ayudarnos.
O tú, que te preocupas más por unas zapatillas de marca que por los abusos que se esconden tras ellas.
¿Qué está pasando? Si ahora se valora más ir bien vestido que tener el corazón en su sitio.
Que ves un parado con dos hijos pidiendo en la calle, miras hacia arriba y no pasa nada. Que presencias un suicidio provocado por una orden de desahucio y ningún medio de comunicación se molesta en informar de tal catástrofe, no pasa nada, tú sigues caminando. Te enteras de que que una prestigiosa marca atenta contra los derechos de sus trabajadores y la semana siguiente compras algunos de sus productos ya que "es ley de vida". Y ya lo decía Martin Niemöller hace poco más de medio siglo, cuando las desgracias son ajenas miramos hacia otro lado y cuando nos toque a nosotros ya no quedará nadie que pueda ayudarnos.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Sentir que tenemos mucho que dar pero nadie a quién dárselo
El caso es que, posiblemente influida por la situación meteorológica o por el día en la semana en el que estamos (los domingos y yo nunca hemos tenido mucha afinidad), me he levantado pensando lo diferente que podría estar siendo mi vida. Todas las decisiones que he tomado a lo largo de ella me han llevado a estar donde estoy ahora. He retrocedido mentalmente a cada una de ellas y las he cambiado. He visualizado el cambio y lo peor, es que me ha gustado más. Igual por eso recurrimos a la imaginación, porque somos incapaces de aceptar la realidad y vernos solos. Después de mucho reflexionar me he dado cuenta de que estaba idealizando la vida que podía haber tenido, y que en realidad no cambiaría ninguna decisión, porque soy lo que soy por lo que he vivido.
Quizás por esa costumbre inconsciente que tenemos los seres humanos de buscar culpables, he echado la culpa al frío. El sentirnos desamparados aumenta nuestro deseo de compartir el día a día con alguien. Pero no nos engañemos, sentirnos solos nos hace vulnerables y sentirnos vulnerables hace que busquemos cualquier cosa que termine con ese sentimiento destructivo. Y es ahí cuando cometemos el error de buscar la felicidad fuera de uno mismo solo porque sentimos que tenemos mucho que dar pero nadie a quién dárselo.
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